Han transcurrido casi seis años desde que me senté a escribir el que sería el primero de mis blogs. A lo largo de este tiempo he creado varios, tratando en ellos diversas temáticas, y de estos mantengo actualmente cuatro en un estado vegetativo. Leyendo ayer al genial Copépodo, recordé una conversación que mantuvimos en Madrid hace un tiempo sobre el tiempo de vida de los blogs y, aunque ya estaba de acuerdo con él en lo tocante a cómo en muchas ocasiones fenecen agónicamente pese a que no deseamos que desaparezcan, he querido visualizarlo gráficamente haciendo uso de la estadística más elemental. Para ello me he ceñido a los siete blogs que no quedaron en un mero intento y tuvieron, como mínimo, varios meses de actividad, y al tiempo transcurrido entre el 28 de mayo de 2007, fecha de mi primera entrada, hasta el mes de abril de 2013.
Aunque en nuestro interior sabemos a qué nos enfrentamos, lo cierto es que ver el pronunciado descenso en el número de entradas de unos años a esta parte es desolador. Cierto es que son muchos los factores a tener en cuenta; a lo largo de estos años he vivido varios cambios de trabajo, alguna que otra mudanza y el retorno a la vida académica arrancando los estudios de Ciencias Ambientales (que también han sufrido una parada durante este año), pero lo cierto que el factor que más pesa es el desánimo, las pocas ganas de escribir. Sentir que ya no tiene gancho lo que quieres expresar.
Mi primer blog fue la antesala de lo que ha sido hasta la fecha mi «Andanzas de un Trotalomas». «La Dehesilla News» nacía con ánimo crítico y, hasta cierto punto, como vínculo con mi ciudad de origen tras mudarnos a Málaga. Pretendía, con esta bitácora, seguir denunciando abusos sobre el pequeño parque periurbano que localizamos al suroeste de Santa Fe, y aquellos despropósitos que me iba encontrando en esta ciudad de acogida donde llevo viviendo más tiempo del que había esperado en un principio. Decía en aquella entrada inaugural que:
Ahora que estoy “en tierra extraña” siento una vez más la imperiosa necesidad de contar, de narrar, lo que viene ocurriendo dentro de los márgenes de nuestra geografía imaginaria en este pueblo, que no es otro que el mío.
[…]
Así pues, desde hoy, “La Dehesilla News” se propone ser el diario del despropósito que supone vivir y convivir en Santa Fe.
Unos meses después, durante el último de 2007, verían la luz tanto «Lobosoft» como el primer «Andanzas de un Trotalomas» (ya abandonado) que tenía un enfoque completamente distinto a este que leéis hoy día. Se trataba de un blog personal, donde lo mismo comentaba mi parecer sobre un libro que sobre una serie, tanto daba escribir cuatro líneas que subir una foto que me había resultado curiosa. Durante un tiempo incluso llegó a tener dominio propio en Internet y me dediqué a experimentar, desde él y con un proveedor gratuito de hospedaje web, diversos CMS. Otro tanto llevaba a cabo en Lobosoft, el blog que más alegrías me dio en su día a modo de vía de escape profesional, como sofocos, con una escalada progresiva en el número de ataques recibidos por hackers. De este periodo quedan las entradas, ya en Blogger, muchas de ellas sin imágenes por la migración de sistema (venían de un WordPress y posteriormente de un Drupal) que debería subir algún día. «Lobosoft» tiene el (dudoso) honor de ser el blog en el que más entradas he publicado en un mes (julio de 2008, 48 entradas de un total de 59) dentro de un año especialmente prolífico.
Con el tiempo la tendencia fue cambiando. Creé «Homo libris» un año después, en diciembre de 2008, y con él vendría el periodo de socialización. «Lobosoft» era un blog escrito por mí y para mí, y a pesar de no publicitarlo lo más mínimo llegó a tener un PageRank de Google interesante (que no notable) y un número de visitas relativamente elevado. De hecho, durante bastante tiempo me sorprendí a mí mismo encontrándome sin quererlo en los primeros puestos de las búsquedas de Google y recibiendo algún enlace que otro de compañeros con respuestas que habían encontrado allí mismo, sin saber que era mío. Con «Homo libris» mi pasión por los libros me llevó de un blog amigo a otro, tejiendo una red de bitácoras muy queridas para mí que sigo todavía leyendo y amigos que encontré posteriormente en varias redes sociales («Dios los cría y ellos se juntan»).
Finalmente llegó «Andanzas de un Trotalomas». Al menos el que veis ahora. Durante bastante tiempo coexistió con el resto de blogs, y tanto este como «Homo libris» tomaron un papel protagonista. Tanto es así que en varias ocasiones he pensado en una posible fusión de ambos, máxime cuando en ocasiones guardo mis dudas sobre cuál de ellos será el idóneo para albergar una determinada entrada, especialmente cuando se trata de algún fragmento de una lectura o de la reseña de un libro relacionado con el medio ambiente. Y es que, si bien esta temática no es la única del blog (pretendía ser un blog personal, sin más), es cierto que es la que se ha apoderado del mismo en gran medida. La cabra, como no podía ser de otro modo, tira al monte.
En el último año (año y pico, realmente), el número de entradas total no ha superado las 10 al mes. Tan solo en mayo de 2012 llegué a alcanzar las 15, casi todas de «Homo libris», y las de «Lobosoft» no pasan de lo anecdótico desde 2009. Estos últimos años me he centrado mucho en la carrera y lo cierto es que las presiones del trabajo no han ayudado a dejarme mucho tiempo libre. Este año académico 2012-2013 no me he matriculado pero, a cambio, mis previsiones sobre el incremento de trabajo se han cumplido certeramente, con lo cual dispongo del escaso tiempo que preveía, y a duras penas. Sigo leyendo, no al ritmo que querría, pero se me acumulan las entradas en «Homo libris» y no me decido a escribirlas. Quería traer a «Andanzas…» algún viaje y fotos recientes y tampoco lo he hecho (escribirlas, y los viajes casi tampoco). Incluso deseaba insuflar un hálito de vida a «Lobosoft» mezclando alguna temática informática con otras de medio ambiente y mis pretendidos estudios sobre modelos o inteligencia artificial, pero no estoy sacando tiempo para nada.
¿Es el final de todos mis blogs? ¿Debería reunirlos todos en uno? ¿Dejar que descansen y, cuando esté más inspirado, crear uno nuevo? ¿O simplemente esperar e ir escribiendo conforme me lo pida el cuerpo? La verdad es que no lo sé, no me queda nada claro. En ocasiones ha bastado no tener la oportunidad de escribir para que las entradas se multiplicasen. En otras, con todo el tiempo del mundo, no he sido capaz de hilvanar dos palabras con sentido y elegancia. Ahora que termino esta entrada siento que ni tan siquiera he podido hacer algo amena esta reflexión en torno al tiempo pasado.
Sea como fuere, solo este, el tiempo, tiene la respuesta. Espero seguir leyéndoos y, en algún momento, tener algo que aportar por aquí nuevamente.
¡Salud!











