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Archive for the ‘Noticias y blogs’ Category

Hace unos días se planteaba en un pleno del Ayuntamiento de mi pueblo natal, Santa Fe, una moción de apoyo a la caza y el silvestrismo, a instancias del PSOE y a petición de la Federación Andaluza de Caza. Hasta donde sé, es un movimiento que se está produciendo en numerosos municipios de la comunidad autónoma andaluza y que tiene relación con la postura que en otros territorios se está defendiendo desde distintas corporaciones y a distintos niveles.

Obviamente, esto ha reavivado la histórica lucha entre cazadores, ecologistas y animalistas (como la reciente noticia de la suspensión de la caza en Castilla y León a petición del PACMA), sin que parezca existir ánimo de entendimiento entre las distintas posturas. Algo parecido a lo que ocurrió hace poco con las cotorras en Málaga, sobre lo que escribí una entrada, aunque aquí con la particularidad de que se están mezclando (a mi parecer de forma tendenciosa) actividades legales y reguladas, como es la caza, con otras que están en un inquietante territorio fronterizo y que, a instancias de Europa, deberíamos empezar a olvidar: el silvestrismo.

La caza como actividad económica

La moción indica que la actividad cinegética la practican en nuestra comunidad autónoma un total de 220000 andaluces que, siendo un número considerable, constituyen menos del 2,4 % del total de la población de Andalucía. A continuación, el escrito remitido por la Federación Andaluza de Caza presenta una serie de datos pertenecientes al informe Impacto económico y social de la caza en España, por lo que que cambian el foco del territorio sobre el que estamos hablando (de Andalucía a España), así que hay que tener en cuenta que la magnitud y porcentajes de que están hablando son referentes a la totalidad del territorio español y no solamente del andaluz.

Habría que extrapolar, de ser posible, estos datos a Andalucía o bien contar con un estudio similar centrado en nuestro territorio, ya que los datos que pasan a darse a continuación están basados en unas estimaciones de la Junta de Andalucía de las cuales no se citan fuentes ni los datos del estudio. La ausencia de datos a una escala obliga en ocasiones a buscarlos a otra, pero conviene resaltar este hecho en una exposición como la que están llevando a cabo, especialmente cuando se presentan datos a una y otra de forma tan cercana.
No obstante, de lo expuesto en el escrito resulta evidente a todas luces que la caza como actividad económica posee actualmente una gran vitalidad, por lo que no creo que sea necesaria ninguna moción institucional de apoyo. Hay actividades en las que la Administración podría volcar sus esfuerzos ya que sí que suponen un menoscabo económico y un daño ambiental en nuestra comunidad autónoma. Por citar solo un ejemplo, la existencia de pozos ilegales que están dañando nuestro territorio, privatizando un bien que es de todos como el agua y dañando ecosistemas tan únicos como el del Parque Nacional de Doñana.

Además, convendría no obviar el coste de oportunidad que supone que un territorio se dedique a una actividad como la caza; esto es, cómo optar por desarrollar una actividad así puede reducir, e incluso anular, los beneficios presentes y futuros de actividades que, suponiendo un beneficio económico, sufren menoscabo por incompatibilidades que existirían con el ejercicio de la caza. Por ejemplo, la realización de actividades de turismo de naturaleza podrían verse impedidas durante los periodos de caza, la observación ornitológica sufriría incluso en periodos inhábiles para la caza, por la merma de ejemplares y por la actitud más desconfiada que presentarían. Recordemos que la ornitología mueve actualmente en Europa una importante cantidad de turistas, pues supone ya entre un 10 % y un 15 % del tráfico mundial de viajeros y es la opción con mayor crecimiento anual, con porcentajes superiores al 20 %, siendo, el asociado a la ornitología, el sector con “más pujanza”, y España es el primer país de Europa en observación de aves y el quinto a nivel mundial, por lo que existe un mercado por explotar adecuadamente que puede redundar en amplios beneficios económicos en nuestra región.

Los servicios medioambientales de la caza

Se citan en el escrito algunos servicios que prestaría la caza al entorno natural: conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas mediante el control poblacional de especies y el control de plagas y enfermedades, labores de gestión y mantenimiento del monte en periodos no hábiles de caza.
Rebasaría la extensión deseable para una entrada de blog el entrar en detalle en la organización interna de un ecosistema y en cómo las distintas especies que lo componen interaccionan entre ellas y con el ambiente geológico hasta alcanzar un equilibrio. El hombre, siendo parte de estos ecosistemas, ha llegado a alterarlos gravemente: ya no cazamos con armas rudimentarias, sino con escopetas repetidoras; no recolectamos los frutos o cultivamos a pequeña escala, sino que usamos maquinaria, pesticidas y monocultivos en agricultura intensiva. Por todo esto, resulta de vital importancia que la gestión de los ecosistemas a los que se refiere el documento de apoyo se realice por profesionales, no teniendo únicamente en cuenta un objetivo (dotar de especies cinegéticas al coto).

Como escribió Miguel Delibes en Tiempos de desolación: «Mucho me temo que, en no pocos predios, lo único que se nos va a ocurrir para que la perdiz se recupere es lo peor que podía ocurrírsenos: abrir las puertas de las jaulas; sembrar los campos con perdices de granja como se hizo antaño en los ríos con las truchas y los cangrejos». Y esto es algo que he podido oír a cazadores (no el balde soy hijo y hermano de ellos) respecto a cómo se “siembran” los cotos con perdices, codornices o conejos unos días antes del comienzo del periodo de caza. Y cómo esos animales son abatidos con suma facilidad, desorientados como están, sin conocer el terreno, sin haber adquirido las habilidades para la supervivencia en la granja de la que vienen a morir en nuestros campos. Delibes lamentaba esto porque ni se le podía llamar deporte ni mucho menos caza.

Respecto a la biodiversidad, recordemos que por mor de la caza se han introducido en nuestro territorio especies como el arruí, que están produciendo daños insostenibles en sierras donde han sido liberados (por ejemplo, en Sierra Espuña han mermado hasta a siete especies protegidas de flora). En la contrapartida, tenemos el control de especies como el jabalí, que por su voracidad puede llegar a infligir daños en cultivos y depredar sobre otras especies. E incluso que con su orina nitrifica en exceso entornos en los que viven especies de flora endémica que se ven perjudicadas, como me comentó un profesor de la UNED que está ocurriendo en Sierra de Mijas, en Málaga.

Finalmente, en cuanto al control de enfermedades, aunque el control de ciertas poblaciones puede conllevar la reducción de vectores de transmisión de enfermedades (como el conocido caso de la sarna y la cabra montés), en otras el manejo inadecuado de animales, como en el caso de las “siembras” anteriormente mencionadas, puede llevar a expandir por un territorio más amplio alguna enfermedad. Citando la revista online de Club de caza: «En algunos casos, los manejos intensivos de ungulados cinegéticos artificiales enmascaran situaciones reales de sobreabundancia. Por ejemplo, una intensa suplementación artificial de alimento suele concurrir con una elevada difusión de algunas enfermedades, como la tuberculosis en el ciervo y la enfermedad de Aujeszky en el jabalí».

En resumen, ni todo es tan bueno, ni todo es tan malo. Obviamente, una buena gestión, controlada además por técnicos de la Administración, puede dar unos buenos resultados en cuanto a la gestión de nuestros espacios naturales, pero una gestión inadecuada también puede hacer más mal que bien al entorno natural. Por esto, creemos que la caza no debería “mimarse” de más, como piden los grupos políticos. No más, al menos, que otras actividades que notoriamente están contribuyendo a la conservación de nuestra naturaleza y, por supuesto, en todo momento la caza debería estar sometida a lo que dicte la ley.

El silvestrismo

Esta es la parte más delicada de la moción de apoyo y donde se quiere incluir, dentro de una actividad legal y reglada como es la caza, otra práctica que, como decíamos al comienzo de nuestro documento, está vetada por la Comunidad Europea y por cuyo incumplimiento hemos recibido los españoles varios toques de atención. Si bien nadie niega que la avifauna se enfrenta a graves problemas, como la fragmentación de hábitats y la pérdida de los mismos, el uso de pesticidas en agricultura, los cambios de uso de suelo o la caza ilegal, lo cierto es que la práctica del silvestrismo no resulta tan benévola como el PSOE señala en el documento.

La captura de estas aves les provoca una situación de estrés y angustia cuando quedan atrapadas, ya sea mediante el uso de liga, ya en las redes trampa. Su posterior transporte, hacinadas en jaulas, y su encierro en jaulas de reducidísimas dimensiones, no ayudan a estos animales, nacidos libres, de costumbres gregarias. En los anexos pueden verse algunas fotografías realizadas por la Guardia Civil de capturas de individuos por encima de los cupos asignados o por personas sin licencia. En cualquier caso, los métodos de captura y trato dado a las aves son similares.

Con el silvestrismo, España obvia la normativa 2009/147/CE que prohíbe explícitamente en su artículo 5 “matar o capturar de forma intencionada, sea cual sea el método empleado, todas las especies de aves que viven normalmente en estado salvaje en el territorio europeo”. La Comisión Europea ha avisado en varias ocasiones al Estado español de este incumplimiento. De seguir los pasos propuestos por el PSOE en Andalucía (y nos consta que este movimiento por parte del PSOE en Santa Fe es espejo del que se está dando en tantos municipios andaluces), podrían imponerse sanciones por parte de la CE a España. Sanciones que repercutirían en las arcas públicas a las que, recordemos, no contribuyen únicamente los 15000 practicantes del silvestrismo en Andalucía (un 0,178 % de la población andaluza).

La Comisión Europea, en su dictamen a raíz de los reiterados incumplimientos de España en este sentido, destapa las irregularidades que se han cometido y las contradicciones a las que se ha llegado. En Andalucía, por ejemplo, hubo desviaciones al alza de los cupos marcados a partir de 2012. También se alegó posteriormente que las motivaciones para proseguir con las capturas de ejemplares es la creación de una población reproductora para la cría en cautividad y, entre los motivos que se alegan para seguir con esta práctica, las asociaciones de caza indican que hay estudios de que la cría en cautividad de fringílidos no es viable. Esta contradicción entre las motivaciones alegadas para seguir con la práctica, además de la existencia de evidencias de cría en cautividad con éxito en países como Francia o Bélgica, han sido puestas en evidencia por la CE. En su documento:

 

Finalizando, la caza, con sus defensores y detractores, es una actividad con una serie de componentes (económicos, sociales, culturales, antropológicos) que podrán gustarnos más o menos, pero que está regulada y de la que, personalmente, pediría  a las administraciones que velasen por el cumplimiento de la ley y por estudios rigurosos sobre su viabilidad y, sobre todo, por velar por las especies y los ecosistemas. Pero lo que no ha lugar es a un apoyo institucional, entre otras cosas porque no es necesario a la vista de las bondades que defiende el propio colectivo de cazadores y sus asociaciones. Y menos, si pasa por “colar” junto a la caza al silvestrismo. Otra cuestión sobre la que valdría la pena reflexionar son las posibles motivaciones políticas del PSOE por mover ahora este asunto, cómo casa con su estrategia en la actualidad y qué otros agentes sociales han podido determinar el movimiento en estas fechas. Pero, por hoy, dejo la pluma y cojo los prismáticos.

Para saber más:

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Lectores y amigos, en estas entrañables fechas a Darwin, a Trotty y a mí nos gustaría felicitaros unas fiestas que estaréis pasando, esperamos, en compañía de vuestros seres más cercanos y queridos. Como son tiempos de reencuentros, de compartir y regalar (aunque más nos valdría que fuese así todo el año), no quería aparecer por aquí sin traeros un pequeño gran detalle y mostrar mi agradecimiento.

El día 24 de diciembre aparecía el nº 2 de una revista que nació hace solo un par de meses de la ilusión de mucha gente buena, válida y comprometida: Journal of Feelsynapsis. Aunque unidos por el ánimo de divulgar la ciencia, posiblemente los esfuerzos no se habrían dirigido en una misma dirección si no hubiera sido por el afán de Enrique Royuela, el editor-maquetador-inspirador-animador-y-tantas-cosas-más de la que llamamos cariñosamente “JoF”. A él va dirigido mi agradecimiento por haber contado conmigo (aún me pregunto en qué momento le falló la lucidez a este hombre ;)) para contribuir siquiera un poquito en el avance de la revista.

Darwin llega a casa por Navidad.
Darwin llega a casa por Navidad.

En el segundo número de Journal of Feelsynapsis se incluye, como digo, un artículo de un servidor sobre biogeografía. Os recomendaría leerlo cuando llevéis devorada aproximadamente la mitad de JoF. A esas alturas la calidad del resto de los artículos hará imposible que abandonéis la lectura, y la otra mitad restante os ayudará a olvidarlo. 🙂

Hasta el momento, y debido a una temporal desconexión de la red, no he leído más que algunos artículos: os recomendaría sin dudar el de “Nativos digitales” de Teresa Ferrer o el de “Imprinting. Amor a primera vista” de Jesús David Tavira, y si no hiciera frío os invitaría a lanzaros al mar ahora mismo para visitar el bosque del que nos habla Santiago Campillo. Pero no puedo recomendaros estos artículos porque aún me quedan por leer muchos y a buen seguro que todos ellos os van a entusiasmar.

Os dejo con la revista, eso sí, sin olvidar a Copépodo y entrechocar con él un rico durián. Ya nos hablaba en su bloj de la durianidad (y si no lo leísteis, os recomiendo salir pitando para allá y disfrutar de su artículo) y tuvo la gentileza de enviarme un par de trocitos del durián empaquetado que le trajo un amigo. Como un servidor es todo un caballero, no me queda otra opción que agradecerle el envío, si bien es cierto que posiblemente no compre tan suculento fruto si me lo encuentro expuesto algún día entre otros. Mucho me temo que ni los colonos de la isla Lincoln tendrían a bien alimentarse de él, y solo Jup haría una excepción según vaticina la propia entrada de nuestro Copépodo preferido.

El durián tiene un olor y sabor peculiares. No está malo… pero tampoco bueno. Ni lo odias ni lo amas, o al menos a mí me ha ocurrido así: no sé si me gusta o lo detesto. A Lycisca (aka Azote ortográfico) sí que le gustó. Es lo que tiene ser menos dubitativa que yo, que al menos tiene claro su parecer sobre el durián. 🙂

Lo dicho, os dejo ya con el segundo número de Journal of Feelsynapsis (en línea o para su descarga en PDF) antes de que empiece a divagar. Disfrutadlo, pasadlo bien estos días y sed felices.

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Cuando estaba como naturalista a bordo del Beagle, buque de la marina real, me impresionaron mucho ciertos hechos que se presentan en la distribución geográfica de los seres orgánicos que viven en América del Sur y en las relaciones geológicas entre los habitantes actuales y los pasados de aquel continente. Estos hechos, como se verá en los últimos capítulos de este libro, parecían dar alguna luz sobre el origen de las especies, este misterio de los misterios, como lo ha llamado uno de nuestros mayores filósofos. A mi regreso al hogar ocurrióseme en 1837 que acaso se podría llegar a descifrar algo de esta cuestión acumulando pacientemente y reflexionando sobre toda clase de hechos que pudiesen tener quizá alguna relación con ella. Después de cinco años de trabajo me permití discurrir especulativamente sobre esta materia y redacté unas breves notas; éstas las amplié en 1844, formando un bosquejo de las conclusiones que entonces me parecían probables. Desde este período hasta el día de hoy me he dedicado invariablemente al mismo asunto; espero que se me puede excusar el que entre en estos detalles personales, que los doy para mostrar que no me he precipitado al decidirme.

Tal día como hoy, hace 152 años (la nada en una escala de tiempo evolutivo), Charles Robert Darwin publicó un libro que generaría una gran polémica en su época y sobre el que se sigue debatiendo hoy día: El origen de las especies por medio de la selección natural. Un libro que aúna ciencia y literatura, y al que os recomiendo acercaros por lo apasionante que resulta su lectura.

Por eso, y porque otro 24 de noviembre, este de 1974, se descubrieron los restos de Lucy, se celebra hoy el Día del Orgullo Primate haciendo así patente la inmensa diversidad biológica en un ejercicio de hermanamiento biológico con nuestros “hermanos”, los otros primates, y el resto de especies.

¡Feliz día, mis homínidos lectores! ¡Un brindis para celebrarlo y adelante la música, “My Brother the Ape” por They Might Be Giants!

Para saber más:

Y algunas entradas antiguas en mi blog Homo libris:

 

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No soy demasiado amigo de las redes sociales y lo cierto es que, de entre las que mantengo cuenta operativa, Twitter es la única que me convence. Cuando me abrí mi primera cuenta años atrás no terminé de verle la gracia; mensajitos cortos, muchos sin demasiada enjundia, pululando por la red. Lo dejé estar durante un tiempo y finalmente, hace tan solo unos meses, comencé a usarlo hasta que ha llegado a convertirse en una de mis mayores fuentes de información y de establecimiento de contactos de todo tipo. Desde autores de blogs con quienes ya tenía relación anteriormente y, gracias a Twitter, he podido ahondar en ella, hasta multitud de nuevos contactos, personas inteligentes, ingeniosas, atrevidas, comunicativas, que me enriquecen y enseñan cada día.

Bueno, yo colaboraré. 🙂

De entre estos últimos, primero a través de su perfil de Twitter y, como siempre que hay una página web o un blog detrás, gracias a sus textos, fui conociendo a @eroyuela, Quique para los amigos y “Jefe” para más de uno por algo que ahora os contaré. Hace apenas unas semanas me invitaba a, si me apetecía, una aventura singular, a colaborar en un proyecto cargado de ilusión y de lo más interesante: la publicación de una revista de divulgación científica, gratuita, y que estaría disponible en la red: Journal of Feelsynapsis. Quienes me conocéis estaréis en lo cierto acerca del tiempo que me llevó pensar en la propuesta: ninguno. Decididamente sí, colaboraría. Máxime encontrándome, como me he encontrado, con un equipo multidisciplinar, ilusionado, con un potencial para quitarse el sombrero y una calidad humana de las que hacen a uno sentirse orgulloso de estar ahí, aprendiendo de todos ellos.

Del primer número de Journal of Feelsynapsis podría deciros que está en la imprenta si no fuese porque aparecerá en formato electrónico y probablemente donde estará ahora será en la memoria del ordenador de Quique, que está trabajando a pleno rendimiento en la edición. Falta poco, muy poco, para que vea la luz, y el aspecto que presenta no puede ser mejor. Hace unos días nos permitía vislumbrar algo de lo que nos espera en la revista en una entrada de su blog, y hoy quería anunciar desde aquí el proyecto, recomendaros la revista, claro está, y anunciaros que tras este mesecillo de parón (ciertamente relativo, porque en Homo libris sí que he podido publicar alguna de las múltiples entradas que tengo pendientes) espero poder retomar la escritura en el blog de una forma más continuada. Os dejo ahora con algunas páginas de la revista.

Y ahora, mientras aparece el primero de los números de esta prometedora publicación (os avisaré tanto en el blog como a través de la cuenta de Twitter, @Trotalomas), os invito a disfrutar con los blogs de algunos de sus autores:

Y muchos más que, a estas horas de la noche, seguro que se me han quedado en el tintero. Aviso para navegantes: ¡actualizaré la lista!  😉

Feliz lectura.

Actualización a 2/11/2011: Ya está disponible el primer número de la revista. ¡A disfrutarlo! 🙂

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Vivo de las rentas. Llevo tiempo sin escribir nada en el blog, publicando únicamente algunos vídeos, textos o fotografías que llaman mi atención y que quiero compartir más allá de Twitter, Facebook u otras redes sociales. La falta de tiempo y el exceso de obligaciones mandan, y aunque desde hace ya demasiado tiempo siento que soy un quejica, que no termino de organizarme, lo cierto es que si vuelvo la vista atrás veo que puede ser que esté abarcando no más de lo que quisiera (¡quiá!) pero sí más de lo que debería. Tengo la sana intención de aprovechar el verano para ponerme al día en muchos aspectos y soltar lastre en lo que menos me aporta. Sin embargo, las RSS del blog no quedarán en silencio, je, je.

De cualquier modo, esta mañana me venía a la memoria la entrada que publicó ayer Conde Nado en su blog. Andaba yo perdido en la sección de ciencia de una librería debatiendo sobre qué libros llevaba conmigo. Ya tenía bajo el brazo la edición en bolsillo del magnífico Algo va mal de Tony Judt -es imprescindible, tenéis que leerlo, de veras- y ojeaba un libro lúdico sobre  matemáticas, una edición preciosa de El origen de los continentes y océanos, de Wegener y otra de bolsillo de La venganza de la Tierra, de Lovelock, mientras mi mirada se dirigía a una obra sobre la teoría de grafos. Como no podía con todo y ni tan siquiera había pasado aún por la sección de literatura, lo cierto es que hice una buena purga -sin dejar de anotar mentalmente los demás en la lista infinita de lecturas pendientes y la necesidad de revisar los fondos de la biblioteca pública más cercana para ver cuáles encuentro-. Pero, como decía, andar entre libros de divulgación científica y sesudos estudios de todo tipo me hizo recordar al niño que fui y al adulto que hoy daría todo por poder trabajar en investigación en lugar de en algo tan técnico, productivo y anodino como es el sector de las telecomunicaciones.

Algo raro, habida cuenta de que trabajar con el pensamiento tiene sus riesgos (y ahora me permito la libertad de citar a mi buen José Luis):

Pensar

Que te paguen por pensar plantea un problema: centrar la atención al mismo tiempo en pensar en producir y en pensar en crear son tareas prácticamente incompatibles. En otras palabras: si estás pensando en maximizar tu producción para no perder oportunidades de promocionar ni capacidad competitiva frente a tus colegas apenas puedes pensar en sumergirte en lecturas variadas, que trasciendan la banalidad ortodoxa o el enfoque estrecho de la hiperespecialización y que te permitan lograr síntesis de algún valor y originalidad que plantear a tu alumnado. Así que tienes que decidir entre la cantidad y la calidad. Y las consecuencias son severas, tanto económicamente como emotiva y formativamente. Porque solo unos pocos privilegiados son capaces de ser competitivos, en la acepción al uso, como consecuencia de su dedicación a pensar en términos creativos. Muy poquitos. El resto hacemos lo que podemos, y debemos decidir entre Scilla y Caribdis. Por eso, desde la óptica mercantilista y utilitarista que domina completamente la práctica científico-técnica y la práctica social occidental hoy día, quienes optamos por la vía creativa a costa de la productividad “sobramos” en el sistema de I+D+i. Así le luce el pelo a nuestra esfera académica. Y a nuestro pensamiento social, hablando en términos generales.

¡Salud!

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