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Archive for the ‘Medio Ambiente’ Category

Andaba manteniendo una charla en Twitter sobre la «limpieza» de ríos y montes cuando recordé una vieja entrada que había publicado sobre este tema tras uno de los desbordamientos del arroyo Salado en Santa Fe. Quería enlazarlo y comprobé que no lo había escrito en este blog sino que pertenecía a mi pretérito lugar de encuentro, La Dehesilla News. Como lo desactivé hace un tiempo, he querido recuperar la entrada para estas andanzas mías, ya que creo que sigue plenamente vigente (por desgracia) esa visión sobre que es un monte «limpio» y el supuesto extremismo ecologista.

Apuntaré que la entrada incidía en el ecologismo porque esa era la palabra que, de forma despectiva y, a mi parecer, injustificada, se usaba para atacar al colectivo al que pertenezco. Una asociación de voluntariado ambiental (AUCA) que lleva trabajando en el pueblo más de tres lustros en aras de mejorar las condiciones del entorno y con una trayectoria más que solvente en lo que se refiere a este ámbito.

Sin más dilación, la antigua entrada y el comentario que suscitó. Los enlaces finales están desactivados porque, tras revisarlos, he visto que las páginas dejaron de estar activas.

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Cuando nos vemos desbordados…
Sábado, 29 de septiembre de 2007

El pasado viernes 21 de septiembre, un temporal provocaba el desbordamiento del arroyo Salado en nuestro municipio, provocando numerosos daños. Sin embargo, el más grave de todos no fue provocado directamente por el aluvión, sino por la falta de reflexión y el escaso uso de las meninges, comprensible cuando se estaba en el meollo, pero incomprensible cuando días después se sigue insistiendo en el mismo punto.
Entre la gente que en aquel aciago momento arrimaba el hombro, había voces que proclamaban que la culpa de todo la tenían los ecologistas, que no querían que se limpiase el arroyo. Expresiones tan pensadas y sapientísimas como: “prefieren que vivan los sapos a las personas” o “al río teníamos que echarles ahora” calentaban los ánimos de la población. En momentos de tensión, es obvio que puedan decirse cosas de las que luego debamos, de mutuo acuerdo con nuestra conciencia, retractarnos. Lo peor es que sigamos sumidos en la ignorancia cuando todo ha pasado.
Así, invitamos a los lectores de La Dehesilla News a reflexionar sobre varios aspectos que encuentran su demostración gráfica en las fotografías que presentamos a continuación, tomadas el día de la inundación.
En la primera de ellas, vemos cómo el arroyo Salado ha salido de su cauce inundando campos de cultivo, y un olivar (en el lateral derecho de la fotografía). Puede observarse que, por un lado, la contención del arroyo había quedado mermada por las labores de cultivo que se venían realizando sin respetar el margen de dominio público que tienen todos nuestros ríos a lo largo de todo su cauce. Es más, en esta fotografía los árboles permanecen relativamente alejados, pero en múltiples ocasiones se encuentran árboles recientemente plantados a menos de dos metros del cauce del arroyo… ¿Ecologistas? No los vemos por ningún lado. ¿Agricultores? Nos lo planteamos también.

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En la siguiente foto, vemos a personas trabajando en la encomiable labor de desviar el curso del agua para que no inunde sus casas. Si observamos con atención, vemos con qué se está desviando el agua: con los restos que arrastra. Neveras rotas, ruedas de coche, cajas de fruta… ¿Por qué será que en España, en Andalucía, en SANTA FE, tenemos a los ríos por depósitos de basura? Si los ciudadanos, que somos todos, tiramos basura, colchones, escombros, e incluso reses muertas al cauce de los ríos, al final nos será devuelto multiplicado, como si de una maldición divina (provocada por nuestra inconsciencia) se tratase. Nos comemos la mierda -con perdón, pero no tiene otro nombre- que les arrojamos.
En todo esto, ¿qué papel juegan los ecologistas? Advierten e informan a nuestros políticos, a los dirigentes. Existen denuncias e informes sobre estos hechos, avisando de la necesidad de retirar los vertidos, de LIMPIAR el cauce del arroyo. Si se hace caso omiso a estos informes, ¿quién es el responsable moral del desbordamiento?

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Por tanto, los ecologistas, como se les llamaba de forma general en esas afirmaciones, sólo denunciaban en su momento el desastroso cuidado que se llevaba a cabo en nuestro arroyo. De hecho, se produjo una paralización de las obras de “limpieza” que llevaba a cabo la empresa adjudicataria en su día, por considerar que no era el momento adecuado, ni adecuada era la forma de llevarlo a cabo. El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil fue quien paralizó la tala de árboles, por no tener en ese momento la empresa los permisos pertinentes.
Pasados dos meses, se volvieron a ejecutar las obras, finalizando la “limpieza” del cauce hasta el término municipal de Chauchina. Y los ecologistas advirtieron que esa “limpieza” no serviría más que para acelerar el paso del agua en caso de avenida, y que eran necesarias otras intervenciones para evitar posibles males.
Pero se hizo caso omiso de ello.

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No son las cañas las que taponan el puente bajo el que pasa el Salado. Es una tubería de una obra situada, originariamente, aguas arriba.
Tuberías, contenedores, material de construcción… en el cauce del río. ¿Propiedad de los ecologistas?

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Y ahora, ¿a quién señalamos con nuestro dedo? Vemos el cañizo en el ojo ecologista, pero no la tubería, el colchón que no sirve o el frigorífico usado en el nuestro.

Hoy, sinceramente, me siento decepcionado de ser santaferino.

ENLACES DE INTERÉS:

Solidaridad del grupo político IU con el colectivo ecologista.
Denuncia, ya en 2003, del estado en que se encontraba el arroyo Salado. Por Ecologistas en Acción.

1 COMENTARIO:

salvandoarboles dijo…
ahora los ecologistas tienen rabo y huelen a azufre y solo se preocupan por los bichos…

cuando los ecologistas trabajan desinteresadamente por la conservacion de la vida la humana incluida, pero haciendo más hincapie en los más débiles: animales y plantas

¿y quien no es ecologista? si el ecologismo quiere decir amor y respeto por la naturaleza, entonces todos lo somos…y si hay quien no respeta la naturaleza…¿no es a ese al que hay que mirar con el dedo acusador?

saludos y ánimo los comentarios ignorantes no ofenden, solo reafirman en la actitud positiva.

08/10/07 16:52

Finalmente, enlazo un par de entradas propias relacionadas con este tema:

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5 de junio de 1852

Los altramuces están en toda su gloria. Resultan más importantes porque aparecen cubriendo parcelas muy extensas, de casi un acre o más en total, y con una gran variedad de colores (violeta, rosa, lila, blanco), sobre todo cuando les da el sol y la transparencia de sus flores hace que el color cambie constantemente. Pinta toda una colina con su azul, creando un campo (un prado incluso) como el que habría frecuentado Proserpina. Su hoja ha nacido para estar cubierta de gotas de rocío. La perspectiva de estas matas de flores azules, que aparecen en breves intervalos, me entusiasma. Tal profusión del color divino, elíseo, que parecen los Campos Elíseos. Dicen que las semillas tienen la apariencia de caras de bebé, y de ahí el nombre de la flor. No hay flor que exhiba tanto azul. Ese es el valor de los altramuces. La tierra queda tintada de azul a causa de ellos. Y aun así, a un tercio de milla de distancia, no puedo ya detectar su color en la colina. Quizá porque es el color del aire.

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7 de junio de 1853

Hice una visita a mi chotacabras en su nido. Casi no podía dar crédito a lo que estaba viendo cuando, apenas a siete pies del nido, me quedé mirando cómo empollaba sus huevos con la cabeza girada hacia mí. Parecía tan dichoso, uno con la tierra, como una esfinge, reliquia del reino de Saturno que Júpiter no logró destruir, un enigma que bien podría provocar al hombre a lanzarse de cabeza contra la piedra. No era, en realidad, una criatura viva, y mucho menos una criatura alada perteneciente al aire, sino una figura de bronce o de piedra, una fantasiosa producción artística como un grifo o un fénix. Suficiente para sobrecoger a uno. Durante todo ese rato, esta esfinge de bronce en apariencia dormida, tan inmóvil como la tierra, me miraba con intensa ansiedad a través de la fisura mínima de sus párpados. Un paso más, y ya había echado a volar, colina abajo, hasta el suelo, balanceándose, como si tocara la tierra, primero con un ala, luego con la otra, a unas diez varas del suelo para surcar los aires por encima de mi cabeza. Una criatura espléndida, que empolla inmóvil sus huevos sobre la colina más desnuda, más expuesta, bajo tormentas, lluvia o granizo, como si se tratara de una roca o de una parte de la misma tierra (la costra del globo), con sus ojos cerrados, sus alas plegadas. Una criatura a la que, después de estos dos días de tormenta —en que pensaríamos que se había convertido en el símbolo adecuado del reumatismo—, vemos remontar el vuelo, como pájaro que es, y convertirse en el ser más aéreo, más elegante y flexible, desprovisto completamente de rigidez en sus alas o en sus articulaciones. Un preludio adecuado para su encuentro con Prometeo, atado a su roca en el Cáucaso.

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Henry D. Thoreau. El Diario (1837-1861) Volumen I.

Nota: La fotografía de los altramuces pertenece a Imgur y el chotacabras es de Miguel Vilar, en Mirada Natural.

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Esta semana iba a impartirse un curso de introducción a las rapaces nocturnas en en el Centro de Estudios Ambientales de Santa Fe, contando como mentor a mi buen amigo Alberto. El evento se presentaba la mar de interesante, ya que se iban a realizar dos salidas de campo al cercano Parque Periurbano de la Dehesa de Santa Fe donde es posible oír, con algo de suerte, al gran duque reclamando su territorio.

Sin embargo, a causa de las lluvias que se esperan en los próximos días el curso posiblemente se posponga, pero no es ese el motivo de que lo mencione en el blog. La mala noticia que vengo a traer no es otra que la que este lunes nos hacía llegar el presidente de AUCA: un ejemplar de búho real había aparecido electrocutado en una de las mortíferas líneas eléctricas que atraviesan este espacio protegido.

Podéis haceros cargo de nuestra desolación al constatar que nos encontrábamos ante el tercer búho real que aparecía muerto por dicha causa en menos de un año. Lamentablemente, ni son los únicos ejemplares de rapaces que hemos encontrado a los pies de estas líneas, ni esta es la única especie de interés que hace uso de “la Dehesilla”. Al final de la entrada dejo una serie de artículos aparecidos en prensa sobre esta problemática.

Tras conocer la nefasta noticia, publiqué en Twitter un par de fotografías del búho y al día siguiente recibí un mensaje de respuesta del responsable de comunicación de ENDESA, ya que cité el nombre de la compañía al ser el tendido propiedad de esta. En su mensaje me hacía llegar el enlace a un artículo sobre los avances realizados por  la compañía para la adecuación de sus infraestructuras buscando evitar la mortandad de aves, así como unos datos que indicaban que esta se había reducido hasta en un 80 %. Sin restar valor a la noticia (tal y como le dije, en efecto, me alegro de ello), me sentí como la persona que acaba de perder a un familiar, amigo o conocido en un accidente de tráfico (causado por un conductor en estado de embriaguez o que superaba la velocidad permitida) a la que la D. G. T. pretende consolar presentándole las estadísticas de una exitosa campaña de Navidad que se ha saldado con menos muertes que las de los 5 últimos años, por poner un ejemplo.

No solo me congratulo de que las compañías se impliquen y trabajen en pro del entorno natural (si bien muchas veces, y no digo que este sea el caso, no se trata más que de operaciones de “greenwashing” o paraecologismo), sino que lo considero necesario. Entiendo también que haya prioridades, de modo que las líneas con más puntos negros y aquellas que atraviesan entornos protegidos (no es lo mismo un parque nacional que uno periurbano) reciban mayor atención. Pero no hay que olvidar que existen numerosos informes presentados a lo largo de los años por la Agrupación de Voluntariado Ambiental de Santa Fe (AUCA) ante el Ayuntamiento de la localidad y la Delegación de Medio Ambiente en los que se informa de la problemática de estas líneas. Que tanto los agentes de Medio Ambiente como el SEPRONA han sido informados en cada uno de los casos de electrocución y se les ha acompañado al lugar de los hechos para la inspección y recogida de los cadáveres, y que la propia compañía eléctrica estaba al tanto de los mismos.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El Parque Periurbano de la Dehesa de Santa Fe, como ocurre con tantos otros espacios verdes cercanos a núcleos urbanos, está francamente infravalorado. Tanto por sus valores intrínsecos como por la importancia que tienen estos entornos naturales (o naturalizados) para el desplazamiento de muchas especies, ya que en muchos casos vienen a satisfacer las necesidades de ejemplares juveniles de aves que se encuentran en dispersión, de otras que están en plena migración o que los usan como cazaderos y lugares de nidificación y cría.

Por todo lo anterior, me gustaría reivindicar estos espacios cuyos valores son olvidados, consciente o inconscientemente, por las concejalías de medio ambiente, agencias medioambientales, responsables políticos, empresarios, técnicos y por la ciudadanía en general. Porque, como bien sabéis, el valor conjunto de nuestros ecosistemas es mucho más que la suma de cada uno de ellos tomados por separado.

Por eso, y porque por muy bien que vaya la economía global a cualquiera de nosotros nos preocupará estar en paro (volviendo al símil de que el bien de la mayoría no ha de hacernos caer en la autocomplacencia y llevarnos a olvidar que existe el dolor de una gran minoría), hoy he querido volver a recordar al gran duque que tantas buenas noches nos ha regalado acompañándonos con su bronco ululido.

Enlaces relacionados:

Nota: Las fotografías pertenecen a la persona que localizó el ejemplar de búho real y lo notificó a la asociación de voluntariado y a Alberto, el organizador del curso sobre rapaces nocturnas y que ya nos visitó para hablarnos de la mortandad de aves por colisiones.

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Acabo de comenzar a leer El futuro de la vida, de Edward O. Wilson. Constituye el prólogo de este libro (sobre el que profundizaré en Homo libris más adelante, a buen seguro) una carta del eminente mirmecólogo a Thoreau, uno de los padres del movimiento conservacionista del que algo cité no hace demasiado tiempo por aquí, y de su visión del trabajo hace ya bastante.

De este prólogo emotivo, apasionado, sentido, quería extraer un fragmento que me ha gustado sobre qué es ser un naturalista. Aquí os dejo con Wilson dirigiendo la palabra a Thoreau. Espero que lo disfrutéis.

Existen dos tipos de naturalistas, y en esto coincidirás conmigo, definidos por las imágenes de búsqueda que los guían. El primero (los de tu tribu) está constituido por los naturalistas interesados en encontrar organismos grandes: plantas, aves, mamíferos, reptiles, anfibios, quizá mariposas. Las personas que buscan organismos grandes están atentos a los gritos de los animales, escudriñan en la bóveda arbórea, hurgan en los huecos de los árboles, buscan cagarrutas y rastros en las orillas fangosas. Su línea visual vacila a lo largo de la horizontal, primero hacia arriba para examinar la bóveda arbórea, después hacia abajo para fijar la vista en el suelo. Las personas de organismos grandes buscan un solo hallazgo que sea lo suficientemente bueno para el día. A ti, recuerdo, no te importaba andar siete kilómetros o más para ver si determinada planta había empezado a florecer.

Yo soy un miembro de la otra tribu: un amante de las cosas pequeñas; también un cazador, pero más en la línea de una zarigüeya que husmea que en la de una pantera que rastrea. Pienso en milímetros y minutos, y no soy en absoluto paciente mientras merodeo, porque la riqueza de los invertebrados y la recompensa rápida por un pequeño esfuerzo me han viciado para siempre. Si penetro en un trecho de bosque rico, raramente ando más allá de unas pocas decenas de metros. Me detengo frente al primer tronco en putrefacción prometedor que encuentro. Arrodillándome, le doy la vuelta, y el pequeño mundo que vive debajo me proporciona siempre una gratificación instantánea. Se separan raicillas y filamentos fúngicos, caen a tierra fragmentos adheridos de corteza. El olor húmedo, dulce y mohoso del suelo sano se eleva como un perfume hasta los orificios nasales que lo aman. Los habitantes del tronco que quedan a la vista son como los ciervos iluminados de repente por los faros de un vehículo en una carretera comarcal, congelados en un momento de su vida secreta. Se dispersan rápidamente para evitar la luz y el aire desecante, cada uno de ellos maniobrando de la manera particular de su especie. Una araña lobo macho sale zumbando precipitadamente, recorre varios cuerpos de longitud y, al no encontrar refugio, se detiene y se queda rígida. Su tegumento moteado le proporciona camuflaje, pero la cápsula ovígera de seda blanca que transporta entre sus pedipalpos y quelíceros la descubren. Cerca de ella, milpiés iúlidos, que ramoneaban moho cuando llegó el cataclismo, arrollan su cuerpo en espirales defensivas. En el extremo alejado de la superficie expuesta, un gran ciempiés escolopéndrido se encuentra parcialmente escondido bajo fragmentos de corteza en descomposición. Sus escleritos constituyen una armadura parda reluciente; sus mandíbulas, agujas hipodérmicas llenas de veneno; sus patas, hoces curvadas hacia abajo. La escolopendra no supone ninguna amenaza a menos que la cojas. Pero ¿quién se atrevería a tocar a este dragón en miniatura? En lugar de ello la golpeo con la punta de una ramita. ¡Fuera de aquí! Se retuerce, da media vuelta y desaparece en un instante. Ahora puedo registrar sin peligro el humus con mis dedos, en busca de especies menos amenazadoras.

Edward O. Wilson, El futuro de la vida.

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Resulta curioso que a muchos a los que no se les cae de la boca la “libertad de prensa” hagan gala de una censura más que manifiesta cuando se realiza una crítica de los poderes políticos. Es el caso del diario Ideal de Granada, que durante esta mañana ha publicado una noticia sobre la Fiesta del Dragón que va a llevarse a cabo en Santa Fe (os recuerdo antiguas entradas del blog sobre la realidad de esta fiesta) y que está recibiendo todo tipo de comentarios en muchas ocasiones poco documentados, pero en cuanto es publicado el siguiente comentario crítico resulta borrado:

Me gustaría que quienes comentan y defienden el “modo de vida” de esta gente “sin vicios” que viene a “celebrar la amistad, el buen rollo” y demás consignas que parecen sacadas directamente de un manifiesto hippy conociera de primera mano cuál es la realidad de esta fiesta. Esta gente se concentra de forma ILEGAL (los asentamientos y acampadas libres están prohibidos, no lo olviden), molestan a los vecinos de Santa Fe y alrededores por el elevado volumen de su música y destrozan de forma impune el ecosistema en el que celebran su buenrollismo. Venden drogas con total impunidad (solo hay que consultar las fotos de las ediciones de años anteriores en Facebook), introducen los coches donde les da la gana y destrozan el ritmo circadiano de los animales con las luces, el insoportable ruido (montan equipos de sonido profesionales y la música electrónica se oye desde cualquier punto de la vega) y los innumerables perros que llevan a esta “celebración”.

¿Y qué hace el Ayuntamiento de Santa Fe? Nada. ¿Y la Policía Local? Nada. ¿La Guardia Civil? Nada. El Ayuntamiento lleva años tratando de encontrar una excusa para que la gente vea con otros ojos la construcción de viviendas de lujo y campos de golf en la zona, y el hecho de que esta panda de perroflautas (que, por cierto, su rollito antisistema no es más que una pose, como demuestra su forma de actuar) esté allí dando por culo lleva a los vecinos a plantearse si no sería mejor dar un uso urbanístico a ese suelo, cuando no debería ser así, en virtud de la riqueza natural con que cuenta la zona. En Santa Fe se multiplican los robos, aumenta la sensación de inseguridad y cuesta hasta dormir por la noche, mientras esta gente se divierte “sanamente”. ¿De verdad queréis que encima los aplaudamos? No se puede respetar a quien no respeta.

Esto ha ocurrido en varias ocasiones, y cuando he probado a reproducirlo (en una o varias partes, por si se trataba de un problema de la longitud del mismo, aunque me extrañaría, como usuario y como profesional de la informática, de no mediar un aviso sobre un número de caracteres máximo en el mensaje) he visto cómo era sistemáticamente borrado en pocos minutos. Así las cosas, dejo también mi propio comentario por aquí, por si les da por borrarlo, ya que en la cuenta de Twitter del diario tampoco dan explicación alguna cuando les he preguntado.

Por partida doble, una Granada de vergüenza.

No solo la única forma en que parece que sabemos celebrar las cosas es a base de ríos de alcohol, sino que la falta de respeto y civismo de dichas fiestas es más que manifiesta. En el caso de la Fiesta del Dragón, se celebra junto a un paraje natural donde la fauna resulta molestada de forma cruenta por la presencia de la gente y el elevado sonido de una música que se deja oír por la noche en el propio núcleo urbano, a varios kilómetros de distancia.

Algunos colectivos y muchos ciudadanos de Santa Fe han luchado durante años para que esos terrenos no acaben urbanizados y se pierdan para el uso y disfrute de la gente, pero el mal uso que se les está dando merecería acciones más claras por parte de las autoridades, que simplemente salen del paso con pobres declaraciones sobre la “seguridad” del ciudadano. Poca seguridad hay allí cuando dejas el coche en la zona y te los encuentras robándote, tal y como cuenta la gente del pueblo que ha ocurrido otros años.

Me gustaría que algún responsable del diario se dignase a explicar el motivo de dicha censura a un comentario que se expresa en términos respetuosos, dentro de una manifiesta indignación más que comprensible (y lo ratifico como vecino del pueblo, siquiera ahora de forma ocasional), pero creo que eso va a ser mucho pedir.

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Estos ismaelitas del mundo animal, aunque abundan en las regiones más agrestes de España y Portugal, raras veces se ponen a tiro. Mucho más astuto que el zorro, el lobo jamás olvida el peligro ni a su adversario, el hombre. Cuando se les alerta en una montería, los lobos avanzan lentamente, escudriñando su camino como mariscales en territorio enemigo, y al llegar a algún risco o mancha se echan, esperando la llegada de los ojeadores, que han de pasar a un lado, permitiéndoles retroceder huyendo hacia atrás.
[…]
Demasiado astuto para caer en trampa alguna, ha disminuido, sin embargo, la cifra de lobos en los últimos años, debido al empleo de veneno; creemos, sin embargo, que subsistirán los lobos en España durante siglos.

La España agreste. La caza. Abel Chapman y Walter J. Buck. (1893)

Mi nombre es Trotalomas y soy “naturómano”. Ya, ya sé que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua no incluye esta palabra. Ni tan siquiera existe, a diferencia de naturista, naturalista, naturópata, vengan o no recogidas sus acepciones en el DRAE, pero debería aparecer grabada a fuego, pues tal es la sensación que nos recorre por dentro a quienes caemos en dicha adicción. Mi primer “camello”, junto a mi padre, y a la vez que él, el que posiblemente más me haya marcado, habría cumplido hoy ochenta y cuatro años si no fuese porque en un fatídico día de hace treinta y dos le perdimos. Efectivamente, soy un adicto a la naturaleza y hablo de Félix Rodríguez de la Fuente.

Félix Rodríguez de la Fuente y un terrible lobo feroz. ;)

Félix Rodríguez de la Fuente y un terrible lobo feroz.

Si hoy día Félix levantase la cabeza posiblemente sentiría en su corazón dolor ante el tronar de las armas de fuego y el silencio del aullido del lobo. Él, que fue el precursor en nuestros país de un cambio de mentalidad, él, que hizo que las “alimañas” dejasen de serlo para convertirse en águilas culebreras, en buitres sabios, en bellas matadoras, en linces y en lobos. En animales con nombre propio, científico y poético en la voz del inmortal burgalés. Hacia el lobo, nuestro histórico rival, guardaba Félix una especial devoción, pero ¡ay!, corren tiempos aciagos para nuestro superpredador. La Junta de Castilla y León, la especialista en plagas, cansada de andar a la busca y captura de topillos, ha propuesto a la Comisión Europea que le deje jugar con el futuro de las poblaciones loberas al sur del río Duero. Para ello, el lobo debería pasar de ser considerada especie prioritaria a cinegética. Esto es, pasaríamos de proteger a la especie y su hábitat (lo que redunda en beneficio para otras especies que cohabitan en dicho espacio con el cánido) a permitir su caza.

El lobo pasaba por una situación extrema cuando, como apuntaba algo más arriba, Félix realizó una jugada maestra para salvarlo. La forma de proteger a dicha especie fue pedir, precisamente, que los lobos pudieran ser cazados. Así, la Ley de Caza de 1970 convirtió a una alimaña sin valor en un trofeo cinegético y, como tal, había que protegerlo. No se permitiría su caza salvo en determinados periodos del año y siempre con métodos autorizados. Atrás quedarían el veneno, los cepos y los lazos, al menos oficialmente, sistemas que podrían ser definidos sin pudor como de tortura y muerte. El que fuera nuestro más sagaz competidor desde tiempos ancestrales entraba entonces a nuestro salón a través de la televisión y no parecía tan fiero como lo pintaban las tradiciones orales y escritas.

Pasados los años, los pocos centenares de lobos que quedaban en la península han ido recuperándose. En el norte de España, en Castilla y León y Galicia, fundamentalmente, cuentan con poblaciones viables a pesar de las presiones que sufre la especie; fragmentación de hábitats debido a cambios de uso del suelo y a la construcción de infraestructuras lineales, caza furtiva, rechazo institucional, poco aprecio por parte del sector ganadero, hibridación con perros cimarrones (que son, en realidad, los que anotan en su haber la mayor parte de ataques a rebaños de ganado) y un suma y sigue demasiado extenso como para no preocuparse. En el sur del país la situación es mucho más problemática. En Andalucía la especie está en grave peligro de extinción y nuestro Canis lupus signatus no pasa por el mejor de los momentos. Así las cosas, resulta un despropósito plantearse siquiera que una especie tan emblemática, con tan pocos efectivos, que tanto ha costado proteger hasta llevarla a obtener una figura de protección adecuada, pase a ser un trofeo de caza. Lo que hace cuarenta años fue una visión de iluminado, una bendición de manos de Félix, hoy constituiría un atraso, un paso en falso, el reflejo de una ignorancia supina y un completo error.

Por esto, porque Félix así lo habría querido, por mor de la biofília y de la “naturomanía”, y, en definitiva, porque es parte de nuestro patrimonio natural, hay que recordar que el lobo vivo vale más que el lobo muerto. Luchemos por él, que no nos lo roben.

Para encontrar más información:

Otras entradas relacionadas del día de hoy:

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Artículo 45

1. Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.

2. Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva.

3. Para quienes violen lo dispuesto en el apartado anterior, en los términos que la ley fije se establecerán sanciones penales o, en su caso, administrativas, así como la obligación de reparar el daño causado.

Constitución Española de 1978.

Bueno, me dejo de chistes y de hacer del blog un club de la comedia. Más nos vale ponernos a trabajar de verdad en torno a este tema y exigir, para empezar, que se cumpla estrictamente la ley.

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