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Posts Tagged ‘injustificable’

Andaba manteniendo una charla en Twitter sobre la «limpieza» de ríos y montes cuando recordé una vieja entrada que había publicado sobre este tema tras uno de los desbordamientos del arroyo Salado en Santa Fe. Quería enlazarlo y comprobé que no lo había escrito en este blog sino que pertenecía a mi pretérito lugar de encuentro, La Dehesilla News. Como lo desactivé hace un tiempo, he querido recuperar la entrada para estas andanzas mías, ya que creo que sigue plenamente vigente (por desgracia) esa visión sobre que es un monte «limpio» y el supuesto extremismo ecologista.

Apuntaré que la entrada incidía en el ecologismo porque esa era la palabra que, de forma despectiva y, a mi parecer, injustificada, se usaba para atacar al colectivo al que pertenezco. Una asociación de voluntariado ambiental (AUCA) que lleva trabajando en el pueblo más de tres lustros en aras de mejorar las condiciones del entorno y con una trayectoria más que solvente en lo que se refiere a este ámbito.

Sin más dilación, la antigua entrada y el comentario que suscitó. Los enlaces finales están desactivados porque, tras revisarlos, he visto que las páginas dejaron de estar activas.

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Cuando nos vemos desbordados…
Sábado, 29 de septiembre de 2007

El pasado viernes 21 de septiembre, un temporal provocaba el desbordamiento del arroyo Salado en nuestro municipio, provocando numerosos daños. Sin embargo, el más grave de todos no fue provocado directamente por el aluvión, sino por la falta de reflexión y el escaso uso de las meninges, comprensible cuando se estaba en el meollo, pero incomprensible cuando días después se sigue insistiendo en el mismo punto.
Entre la gente que en aquel aciago momento arrimaba el hombro, había voces que proclamaban que la culpa de todo la tenían los ecologistas, que no querían que se limpiase el arroyo. Expresiones tan pensadas y sapientísimas como: “prefieren que vivan los sapos a las personas” o “al río teníamos que echarles ahora” calentaban los ánimos de la población. En momentos de tensión, es obvio que puedan decirse cosas de las que luego debamos, de mutuo acuerdo con nuestra conciencia, retractarnos. Lo peor es que sigamos sumidos en la ignorancia cuando todo ha pasado.
Así, invitamos a los lectores de La Dehesilla News a reflexionar sobre varios aspectos que encuentran su demostración gráfica en las fotografías que presentamos a continuación, tomadas el día de la inundación.
En la primera de ellas, vemos cómo el arroyo Salado ha salido de su cauce inundando campos de cultivo, y un olivar (en el lateral derecho de la fotografía). Puede observarse que, por un lado, la contención del arroyo había quedado mermada por las labores de cultivo que se venían realizando sin respetar el margen de dominio público que tienen todos nuestros ríos a lo largo de todo su cauce. Es más, en esta fotografía los árboles permanecen relativamente alejados, pero en múltiples ocasiones se encuentran árboles recientemente plantados a menos de dos metros del cauce del arroyo… ¿Ecologistas? No los vemos por ningún lado. ¿Agricultores? Nos lo planteamos también.

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En la siguiente foto, vemos a personas trabajando en la encomiable labor de desviar el curso del agua para que no inunde sus casas. Si observamos con atención, vemos con qué se está desviando el agua: con los restos que arrastra. Neveras rotas, ruedas de coche, cajas de fruta… ¿Por qué será que en España, en Andalucía, en SANTA FE, tenemos a los ríos por depósitos de basura? Si los ciudadanos, que somos todos, tiramos basura, colchones, escombros, e incluso reses muertas al cauce de los ríos, al final nos será devuelto multiplicado, como si de una maldición divina (provocada por nuestra inconsciencia) se tratase. Nos comemos la mierda -con perdón, pero no tiene otro nombre- que les arrojamos.
En todo esto, ¿qué papel juegan los ecologistas? Advierten e informan a nuestros políticos, a los dirigentes. Existen denuncias e informes sobre estos hechos, avisando de la necesidad de retirar los vertidos, de LIMPIAR el cauce del arroyo. Si se hace caso omiso a estos informes, ¿quién es el responsable moral del desbordamiento?

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Por tanto, los ecologistas, como se les llamaba de forma general en esas afirmaciones, sólo denunciaban en su momento el desastroso cuidado que se llevaba a cabo en nuestro arroyo. De hecho, se produjo una paralización de las obras de “limpieza” que llevaba a cabo la empresa adjudicataria en su día, por considerar que no era el momento adecuado, ni adecuada era la forma de llevarlo a cabo. El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil fue quien paralizó la tala de árboles, por no tener en ese momento la empresa los permisos pertinentes.
Pasados dos meses, se volvieron a ejecutar las obras, finalizando la “limpieza” del cauce hasta el término municipal de Chauchina. Y los ecologistas advirtieron que esa “limpieza” no serviría más que para acelerar el paso del agua en caso de avenida, y que eran necesarias otras intervenciones para evitar posibles males.
Pero se hizo caso omiso de ello.

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No son las cañas las que taponan el puente bajo el que pasa el Salado. Es una tubería de una obra situada, originariamente, aguas arriba.
Tuberías, contenedores, material de construcción… en el cauce del río. ¿Propiedad de los ecologistas?

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Y ahora, ¿a quién señalamos con nuestro dedo? Vemos el cañizo en el ojo ecologista, pero no la tubería, el colchón que no sirve o el frigorífico usado en el nuestro.

Hoy, sinceramente, me siento decepcionado de ser santaferino.

ENLACES DE INTERÉS:

Solidaridad del grupo político IU con el colectivo ecologista.
Denuncia, ya en 2003, del estado en que se encontraba el arroyo Salado. Por Ecologistas en Acción.

1 COMENTARIO:

salvandoarboles dijo…
ahora los ecologistas tienen rabo y huelen a azufre y solo se preocupan por los bichos…

cuando los ecologistas trabajan desinteresadamente por la conservacion de la vida la humana incluida, pero haciendo más hincapie en los más débiles: animales y plantas

¿y quien no es ecologista? si el ecologismo quiere decir amor y respeto por la naturaleza, entonces todos lo somos…y si hay quien no respeta la naturaleza…¿no es a ese al que hay que mirar con el dedo acusador?

saludos y ánimo los comentarios ignorantes no ofenden, solo reafirman en la actitud positiva.

08/10/07 16:52

Finalmente, enlazo un par de entradas propias relacionadas con este tema:

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Esta semana iba a impartirse un curso de introducción a las rapaces nocturnas en en el Centro de Estudios Ambientales de Santa Fe, contando como mentor a mi buen amigo Alberto. El evento se presentaba la mar de interesante, ya que se iban a realizar dos salidas de campo al cercano Parque Periurbano de la Dehesa de Santa Fe donde es posible oír, con algo de suerte, al gran duque reclamando su territorio.

Sin embargo, a causa de las lluvias que se esperan en los próximos días el curso posiblemente se posponga, pero no es ese el motivo de que lo mencione en el blog. La mala noticia que vengo a traer no es otra que la que este lunes nos hacía llegar el presidente de AUCA: un ejemplar de búho real había aparecido electrocutado en una de las mortíferas líneas eléctricas que atraviesan este espacio protegido.

Podéis haceros cargo de nuestra desolación al constatar que nos encontrábamos ante el tercer búho real que aparecía muerto por dicha causa en menos de un año. Lamentablemente, ni son los únicos ejemplares de rapaces que hemos encontrado a los pies de estas líneas, ni esta es la única especie de interés que hace uso de “la Dehesilla”. Al final de la entrada dejo una serie de artículos aparecidos en prensa sobre esta problemática.

Tras conocer la nefasta noticia, publiqué en Twitter un par de fotografías del búho y al día siguiente recibí un mensaje de respuesta del responsable de comunicación de ENDESA, ya que cité el nombre de la compañía al ser el tendido propiedad de esta. En su mensaje me hacía llegar el enlace a un artículo sobre los avances realizados por  la compañía para la adecuación de sus infraestructuras buscando evitar la mortandad de aves, así como unos datos que indicaban que esta se había reducido hasta en un 80 %. Sin restar valor a la noticia (tal y como le dije, en efecto, me alegro de ello), me sentí como la persona que acaba de perder a un familiar, amigo o conocido en un accidente de tráfico (causado por un conductor en estado de embriaguez o que superaba la velocidad permitida) a la que la D. G. T. pretende consolar presentándole las estadísticas de una exitosa campaña de Navidad que se ha saldado con menos muertes que las de los 5 últimos años, por poner un ejemplo.

No solo me congratulo de que las compañías se impliquen y trabajen en pro del entorno natural (si bien muchas veces, y no digo que este sea el caso, no se trata más que de operaciones de “greenwashing” o paraecologismo), sino que lo considero necesario. Entiendo también que haya prioridades, de modo que las líneas con más puntos negros y aquellas que atraviesan entornos protegidos (no es lo mismo un parque nacional que uno periurbano) reciban mayor atención. Pero no hay que olvidar que existen numerosos informes presentados a lo largo de los años por la Agrupación de Voluntariado Ambiental de Santa Fe (AUCA) ante el Ayuntamiento de la localidad y la Delegación de Medio Ambiente en los que se informa de la problemática de estas líneas. Que tanto los agentes de Medio Ambiente como el SEPRONA han sido informados en cada uno de los casos de electrocución y se les ha acompañado al lugar de los hechos para la inspección y recogida de los cadáveres, y que la propia compañía eléctrica estaba al tanto de los mismos.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El Parque Periurbano de la Dehesa de Santa Fe, como ocurre con tantos otros espacios verdes cercanos a núcleos urbanos, está francamente infravalorado. Tanto por sus valores intrínsecos como por la importancia que tienen estos entornos naturales (o naturalizados) para el desplazamiento de muchas especies, ya que en muchos casos vienen a satisfacer las necesidades de ejemplares juveniles de aves que se encuentran en dispersión, de otras que están en plena migración o que los usan como cazaderos y lugares de nidificación y cría.

Por todo lo anterior, me gustaría reivindicar estos espacios cuyos valores son olvidados, consciente o inconscientemente, por las concejalías de medio ambiente, agencias medioambientales, responsables políticos, empresarios, técnicos y por la ciudadanía en general. Porque, como bien sabéis, el valor conjunto de nuestros ecosistemas es mucho más que la suma de cada uno de ellos tomados por separado.

Por eso, y porque por muy bien que vaya la economía global a cualquiera de nosotros nos preocupará estar en paro (volviendo al símil de que el bien de la mayoría no ha de hacernos caer en la autocomplacencia y llevarnos a olvidar que existe el dolor de una gran minoría), hoy he querido volver a recordar al gran duque que tantas buenas noches nos ha regalado acompañándonos con su bronco ululido.

Enlaces relacionados:

Nota: Las fotografías pertenecen a la persona que localizó el ejemplar de búho real y lo notificó a la asociación de voluntariado y a Alberto, el organizador del curso sobre rapaces nocturnas y que ya nos visitó para hablarnos de la mortandad de aves por colisiones.

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En estos días aciagos en los que la grandiosa magnificencia de nuestro país es puesta en tela de juicio por grandes y poderosas fortunas (a.k.a. eufemísticamente como “los mercados” o “los dueños del mundo”), no está de más recordar nuestro rico refranero, fruto del ingenio del pueblo llano y parte intrínseca de nuestra cultura. Ahí van, para solaz de muchos y escarnio de unos pocos, algunos de nuestros refranes más conocidos junto a una breve explicación de su significado. Por supuesto, aunque son todos los que están, no están todos los que son. Así que os invito a dejarnos alguna perla

«Mal de muchos, consuelo de tontos». 

Los muchos somos quienes vamos a pagar los desmanes y recortes de los que se consolaban ayer mismo en sonriente onanismo.

«A buenas horas mangas verdes».

Este refrán tiene una aplicación directa sobre las actividades de los bancos y los especuladores durante la negada llamada «burbuja inmobiliaria» o «burbuja del ladrillo». Viene a decir que en buena hora se dedicaron a robar (mangar) a manos llenas. El verde es el del dinero, claro está. El del dólar o el de los billetes de mil pesetas, pues la cosa viene de lejos. Euros verdes no tenemos, pero el cambio cromático de los billetes no llegó a alterar las ansias de acapararlos de muchos.

«Poderoso caballero es don Dinero».

Acuñado (nunca mejor dicho) por don Francisco de Quevedo, sobra cualquier intento de explicación sobre el mismo. Antes que eso, cabría recordar el comienzo de tan insigne poema:

Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

«Otros vendrán que bueno te harán».

Este refrán se ha convertido en el favorito del antiguo presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ZP. No digo más.

«A perro flaco todo son pulgas».

Dícese del pueblo español (y, por extensión, de cualquiera de los «muchos» del primer refrán, sea cual sea su procedencia) y de los efectos urticantes que provocan en el mismo las medidas de ajuste (también conocidas como «recortes», «pérdida de derechos» o «mala uva») llevadas a cabo por el Gobierno de la nación.

«No dejes camino viejo por sendero nuevo».

En este refrán se encuentra el origen del bipartidismo en España. Entre el «todos son iguales» y el mal llamado voto útil, vamos haciendo zigzag entre los dos partidos que todo el mundo conoce, de acera a acera, bandeando como etílico marinero en tierra.

«Pan para hoy, hambre para mañana».

Es el efecto que suelen tener las burbujas económicas. Para salir (eso nos dicen y quieren hacer creer) de la última de ellas, nuestro actual gobierno, haciendo un ejercicio intelectual digno de sus pensadores más destacados, le ha dado la vuelta a la tortilla: «hambre para hoy, pan para mañana», nos dicen.

«Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta».

Hasta no hace mucho podríamos haber pensado que es lo que habían hecho los bancos ante la falta de control de los gobiernos. Sin embargo, el tiempo, que todo lo pone en su lugar, ha venido a demostrar que el gato trabaja para los ratones y que todos ellos, metafóricamente unidos, son unas ratas de alcantarilla llamadas «Mercados».

«A falta de pan, buenas son tortas».

Órdenes recibidas por la Policía para dar una digna acogida a los manifestantes y gentes que, de buena fe, se reúnan para criticar al Gobierno. El último ejemplo lo hemos tenido con los mineros llegados a Madrid.

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Ahora vemos los comienzos de la censura en nuestra sociedad. Conducidos por la extrema derecha, vigilantes autodesignados se abalanzan sobre las escuelas y las bibliotecas para quitar libros de las estanterías, porque contienen palabras atrevidas, o ideas atrevidas o sencillamente porque van contra alguna creencia de esos vigilantes.

Si estos censores aficionados logran su objetivo, entonces, porque a ellos no les gusta un libro determinado […], primero, no se permitirá su lectura a ningún niño en la escuela, luego, estoy seguro, no se permitirá su lectura a ningún niño en ninguna parte y, finalmente, estoy seguro, no se permitirá su lectura a ninguna persona, cualquiera sea su edad, en ninguna parte y en ningún tiempo.

Y de los libros pasarán a las canciones, al lenguaje, al pensamiento, y crearán una América (si pueden) a su propia imagen.

Imaginemos una América moldeada a esa imagen, la imagen de la Mayoría Moral, superpatriota, superrespetable, definiendo como patrióticosy respetables sólo ciertos puntos de vista estrechos. Imaginemos una sociedad gris y sin sentido del humor, con idénticas ideas de un océano a otro y donde no se permite nada más. Imaginemos una América comprimida, estrecha, de una sola idea, ignorante. Ha habido muchas sociedades semejantes en la historia.

Isaac Asimov, “Censura progresiva” en La mente errabunda.

Leyendo a Asimov y pensando en las noticias que nos llegan día a día, pienso que este texto podría aplicarse dentro de no mucho en España. Con un cantautor ajusticiado juzgado por la difusión de un vídeo humorístico (de mayor o menor gusto según para cada cual, pero perfectamente lícito en ¿democracia?), con un Gobierno que da la palmadita a la  organización religiosa a la que no quiere cobrar impuestos por los edificios que no están en uso para el culto, que salva entretanto a una entidad bancaria mal gestionada (por muchos de sus afines) con el dinero de todos pero no piensa en abrir una rigurosa investigación sobre lo ocurrido y que se dedica a recortar a mansalva en sanidad, ciencia y educación, es difícil pensar de otro modo…

Más, aquí:

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Resulta curioso que a muchos a los que no se les cae de la boca la “libertad de prensa” hagan gala de una censura más que manifiesta cuando se realiza una crítica de los poderes políticos. Es el caso del diario Ideal de Granada, que durante esta mañana ha publicado una noticia sobre la Fiesta del Dragón que va a llevarse a cabo en Santa Fe (os recuerdo antiguas entradas del blog sobre la realidad de esta fiesta) y que está recibiendo todo tipo de comentarios en muchas ocasiones poco documentados, pero en cuanto es publicado el siguiente comentario crítico resulta borrado:

Me gustaría que quienes comentan y defienden el “modo de vida” de esta gente “sin vicios” que viene a “celebrar la amistad, el buen rollo” y demás consignas que parecen sacadas directamente de un manifiesto hippy conociera de primera mano cuál es la realidad de esta fiesta. Esta gente se concentra de forma ILEGAL (los asentamientos y acampadas libres están prohibidos, no lo olviden), molestan a los vecinos de Santa Fe y alrededores por el elevado volumen de su música y destrozan de forma impune el ecosistema en el que celebran su buenrollismo. Venden drogas con total impunidad (solo hay que consultar las fotos de las ediciones de años anteriores en Facebook), introducen los coches donde les da la gana y destrozan el ritmo circadiano de los animales con las luces, el insoportable ruido (montan equipos de sonido profesionales y la música electrónica se oye desde cualquier punto de la vega) y los innumerables perros que llevan a esta “celebración”.

¿Y qué hace el Ayuntamiento de Santa Fe? Nada. ¿Y la Policía Local? Nada. ¿La Guardia Civil? Nada. El Ayuntamiento lleva años tratando de encontrar una excusa para que la gente vea con otros ojos la construcción de viviendas de lujo y campos de golf en la zona, y el hecho de que esta panda de perroflautas (que, por cierto, su rollito antisistema no es más que una pose, como demuestra su forma de actuar) esté allí dando por culo lleva a los vecinos a plantearse si no sería mejor dar un uso urbanístico a ese suelo, cuando no debería ser así, en virtud de la riqueza natural con que cuenta la zona. En Santa Fe se multiplican los robos, aumenta la sensación de inseguridad y cuesta hasta dormir por la noche, mientras esta gente se divierte “sanamente”. ¿De verdad queréis que encima los aplaudamos? No se puede respetar a quien no respeta.

Esto ha ocurrido en varias ocasiones, y cuando he probado a reproducirlo (en una o varias partes, por si se trataba de un problema de la longitud del mismo, aunque me extrañaría, como usuario y como profesional de la informática, de no mediar un aviso sobre un número de caracteres máximo en el mensaje) he visto cómo era sistemáticamente borrado en pocos minutos. Así las cosas, dejo también mi propio comentario por aquí, por si les da por borrarlo, ya que en la cuenta de Twitter del diario tampoco dan explicación alguna cuando les he preguntado.

Por partida doble, una Granada de vergüenza.

No solo la única forma en que parece que sabemos celebrar las cosas es a base de ríos de alcohol, sino que la falta de respeto y civismo de dichas fiestas es más que manifiesta. En el caso de la Fiesta del Dragón, se celebra junto a un paraje natural donde la fauna resulta molestada de forma cruenta por la presencia de la gente y el elevado sonido de una música que se deja oír por la noche en el propio núcleo urbano, a varios kilómetros de distancia.

Algunos colectivos y muchos ciudadanos de Santa Fe han luchado durante años para que esos terrenos no acaben urbanizados y se pierdan para el uso y disfrute de la gente, pero el mal uso que se les está dando merecería acciones más claras por parte de las autoridades, que simplemente salen del paso con pobres declaraciones sobre la “seguridad” del ciudadano. Poca seguridad hay allí cuando dejas el coche en la zona y te los encuentras robándote, tal y como cuenta la gente del pueblo que ha ocurrido otros años.

Me gustaría que algún responsable del diario se dignase a explicar el motivo de dicha censura a un comentario que se expresa en términos respetuosos, dentro de una manifiesta indignación más que comprensible (y lo ratifico como vecino del pueblo, siquiera ahora de forma ocasional), pero creo que eso va a ser mucho pedir.

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Estos ismaelitas del mundo animal, aunque abundan en las regiones más agrestes de España y Portugal, raras veces se ponen a tiro. Mucho más astuto que el zorro, el lobo jamás olvida el peligro ni a su adversario, el hombre. Cuando se les alerta en una montería, los lobos avanzan lentamente, escudriñando su camino como mariscales en territorio enemigo, y al llegar a algún risco o mancha se echan, esperando la llegada de los ojeadores, que han de pasar a un lado, permitiéndoles retroceder huyendo hacia atrás.
[…]
Demasiado astuto para caer en trampa alguna, ha disminuido, sin embargo, la cifra de lobos en los últimos años, debido al empleo de veneno; creemos, sin embargo, que subsistirán los lobos en España durante siglos.

La España agreste. La caza. Abel Chapman y Walter J. Buck. (1893)

Mi nombre es Trotalomas y soy “naturómano”. Ya, ya sé que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua no incluye esta palabra. Ni tan siquiera existe, a diferencia de naturista, naturalista, naturópata, vengan o no recogidas sus acepciones en el DRAE, pero debería aparecer grabada a fuego, pues tal es la sensación que nos recorre por dentro a quienes caemos en dicha adicción. Mi primer “camello”, junto a mi padre, y a la vez que él, el que posiblemente más me haya marcado, habría cumplido hoy ochenta y cuatro años si no fuese porque en un fatídico día de hace treinta y dos le perdimos. Efectivamente, soy un adicto a la naturaleza y hablo de Félix Rodríguez de la Fuente.

Félix Rodríguez de la Fuente y un terrible lobo feroz. ;)

Félix Rodríguez de la Fuente y un terrible lobo feroz.

Si hoy día Félix levantase la cabeza posiblemente sentiría en su corazón dolor ante el tronar de las armas de fuego y el silencio del aullido del lobo. Él, que fue el precursor en nuestros país de un cambio de mentalidad, él, que hizo que las “alimañas” dejasen de serlo para convertirse en águilas culebreras, en buitres sabios, en bellas matadoras, en linces y en lobos. En animales con nombre propio, científico y poético en la voz del inmortal burgalés. Hacia el lobo, nuestro histórico rival, guardaba Félix una especial devoción, pero ¡ay!, corren tiempos aciagos para nuestro superpredador. La Junta de Castilla y León, la especialista en plagas, cansada de andar a la busca y captura de topillos, ha propuesto a la Comisión Europea que le deje jugar con el futuro de las poblaciones loberas al sur del río Duero. Para ello, el lobo debería pasar de ser considerada especie prioritaria a cinegética. Esto es, pasaríamos de proteger a la especie y su hábitat (lo que redunda en beneficio para otras especies que cohabitan en dicho espacio con el cánido) a permitir su caza.

El lobo pasaba por una situación extrema cuando, como apuntaba algo más arriba, Félix realizó una jugada maestra para salvarlo. La forma de proteger a dicha especie fue pedir, precisamente, que los lobos pudieran ser cazados. Así, la Ley de Caza de 1970 convirtió a una alimaña sin valor en un trofeo cinegético y, como tal, había que protegerlo. No se permitiría su caza salvo en determinados periodos del año y siempre con métodos autorizados. Atrás quedarían el veneno, los cepos y los lazos, al menos oficialmente, sistemas que podrían ser definidos sin pudor como de tortura y muerte. El que fuera nuestro más sagaz competidor desde tiempos ancestrales entraba entonces a nuestro salón a través de la televisión y no parecía tan fiero como lo pintaban las tradiciones orales y escritas.

Pasados los años, los pocos centenares de lobos que quedaban en la península han ido recuperándose. En el norte de España, en Castilla y León y Galicia, fundamentalmente, cuentan con poblaciones viables a pesar de las presiones que sufre la especie; fragmentación de hábitats debido a cambios de uso del suelo y a la construcción de infraestructuras lineales, caza furtiva, rechazo institucional, poco aprecio por parte del sector ganadero, hibridación con perros cimarrones (que son, en realidad, los que anotan en su haber la mayor parte de ataques a rebaños de ganado) y un suma y sigue demasiado extenso como para no preocuparse. En el sur del país la situación es mucho más problemática. En Andalucía la especie está en grave peligro de extinción y nuestro Canis lupus signatus no pasa por el mejor de los momentos. Así las cosas, resulta un despropósito plantearse siquiera que una especie tan emblemática, con tan pocos efectivos, que tanto ha costado proteger hasta llevarla a obtener una figura de protección adecuada, pase a ser un trofeo de caza. Lo que hace cuarenta años fue una visión de iluminado, una bendición de manos de Félix, hoy constituiría un atraso, un paso en falso, el reflejo de una ignorancia supina y un completo error.

Por esto, porque Félix así lo habría querido, por mor de la biofília y de la “naturomanía”, y, en definitiva, porque es parte de nuestro patrimonio natural, hay que recordar que el lobo vivo vale más que el lobo muerto. Luchemos por él, que no nos lo roben.

Para encontrar más información:

Otras entradas relacionadas del día de hoy:

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Entrando, en la dehesa de los Caballos, Platero ha comenzado a cojear. Me he echado al suelo…

— Pero, hombre, ¿qué te pasa?

Platero ha dejado la mano derecha un poco levantada, mostrando la ranilla, sin fuerza y sin peso, sin tocar casi con el casco la arena ardiente del camino.

Con una solicitud mayor, sin duda, que la del viejo Darbón, su médico, le he doblado la mano y le he mirado la ranilla roja.

Una púa larga y verde, de naranjo sano, está clavada en ella como un redondo puñalillo de esmeralda. Estremecido del dolor de Platero, he tirado de la púa; y me lo he llevado al pobre al arroyo de los lirios amarillos, para que el agua corriente la lama, con su larga lengua pura, la heridilla.

Después hemos seguido hacia la mar blanca, yo delante, él detrás, cojeando todavía y dándome suaves topadas en la espalda.

Al escribir Juan Ramón Jiménez estas líneas de Platero y yo, en las que el animal sufre la herida de su pata, el poeta se pone en su lugar para plasmar unas manifestaciones de dolor que comenzarán a remitir solo cuando el escritor extrae la púa que mortifica al animal y le alivia con el agua fresca del arroyo.

¿Sentía dolor Platero realmente o simplemente Juan Ramón recurrió a la prosopopeya? Antonio Damaso, neurólogo, premiado con el Príncipe de Asturias, nos ofrece unas pistas a este respecto:

Por supuesto que sí. Creo que el perro, el chimpancé o el gato son conscientes. Especialmente los animales domésticos, que se han desarrollado evolutivamente con muchas características que están en coevolución con los humanos, ¡por supuesto que tienen conciencia y sentimientos! Creo que sería un error terrible suponer lo contrario. Me parece que la postura que hay que adoptar es ésta: no se puede demostrar científicamente de un modo satisfactorio que un perro tenga sentimientos. ¡Pero tampoco se puede demostrar lo contrario! Concedámosle el beneficio de la duda. Si sabemos el tipo de cerebro necesario para los sentimientos y la conciencia, preguntémonos si este animal tiene este tipo de cerebro. Y si el animal tiene ese tipo de cerebro y se comporta como si fuera consciente, entonces probablemente tenga sentimientos. Además, me parece que esto es muy importante para tratar correctamente a los animales.

Efectivamente, resulta harto complejo conocer cómo sienten el resto de seres vivos y la neurociencia aún no ofrece respuestas sobre las percepciones pero sí sobre los mecanismos que desencadena el dolor.

The recognition, assessment and effective alleviation of pain in animals is necessary for their proper clinical management and should be an important objective in research facilities. Any procedures that cause pain or distress in humans may be assumed to cause pain in animals, and it has been shown that analgesic therapy is effective in animals.

“Assessment of pain in laboratory animals”, Elisa French, BS, LATg et al.

No hace mucho escribía una entrada sobre cómo el exceso de vehemencia en la transmisión de un mensaje podía truncar la recepción del mismo, ya por saturación, ya por suspicacia ante lo que con tanto ímpetu se nos desea convencer. Ponía por ejemplo, al haberme encontrado en numerosas ocasiones ante ello, a grupos de defensores de los derechos de los animales. No porque una acción sea loable va a recibir una mejor percepción por parte de los receptores del mensaje, como decía, si este se transmite con atropello e, incluso, impositivamente o cargado de histerismo. Siendo fundamental el contenido, no es cuestión baladí la del continente.

Hace unos días me topé en Twitter con una conversación entre un periodista que trabaja para una radio pública y una serie de personas que tildaba peyorativamente de animalistas. La discusión había surgido a raíz de una manifestación a favor de los derechos de los animales, y había devenido en un debate sobre las corridas de toros. Afirmaba el reportero que el toro embiste repetidamente cuando él mismo o su mascota huirían, lo que al parecer convierte al toro en una superbestia indolente. Aferrado al argumento de la ausencia de estudios neurocientíficos sobre el dolor del toro, denostaba cualquier afirmación que presentase, por ejemplo, a la etología como ciencia que estudia el comportamiento animal y que podía explicar claramente esas embestidas como un reflejo del dolor del animal y única salida al encontrarse en la encerrona de la plaza, de donde no es posible huir.

No sé si me preocupó más la cerrazón del individuo o que percibiese parte de sus emolumentos, si no todos, de una radio pública que, a fin de cuentas, pagamos entre todos. Tras indagar un poco más en sus comentarios, pude comprobar que se trataba de un provocador nato, instigando a quienes promueven la defensa de los derechos de los animales como si de un banderillero o un picador a caballo se tratase. Algo muy apropiado, dadas las circunstancias.

Tras intentar debatir con él y comprobar que ante cualquier argumentación presentada salía, como suele decirse, por peteneras, mezclando churras con merinas o, en su caso, cocodrilos y osos o elefantes y lobos, equiparando el comportamiento de ataque de cada una de estas especies haciendo caso omiso a que ocupan distintos nichos ecológicos y obviando las diversas circunstancias en las que puede producirse el ataque, comprobé que además ignoraba supinamente cualquier alusión a los estudios de Lorenz, entre otros etólogos, sobre el comportamiento animal y la agresividad. Tan poco afán puso en pensar acerca del debate que mantenía (sí así puede llamarse a arrojar mensajes sin contexto que parecían lecciones aprendidas de memoria) que ignoró mi sexo, dirigiéndose a mí como a una “señora” y llegó un momento en que dejé de ver sus mensajes en las alusiones a mi cuenta de Twitter: me había bloqueado.

Siendo así, ante semejante falta de interés por llegar al fondo del asunto, cabe esperar que no se plantease que los toros también se enfrentan entre ellos (como ocurre con los ciervos, los machos monteses o los leones, por ejemplo) para defender su harén y su derecho a procrear. Estando en juego antes la perpetuación de sus genes que su propia supervivencia, estos animales están preparados para continuar luchando aunque presenten heridas importantes, lo que no quiere decir que no les duela. Algo así ocurre durante un combate de boxeo o cuando se produce un altercado y varias personas se pelean, por ejemplo. En esos momentos los golpes duelen menos porque sube el nivel de adrenalina en sangre, pero no quiere decir que no sufran ni que por ello los golpes sean menores.

Sin embargo, cuando uno de estos animales se encuentra con sus depredadores el comportamiento es distinto. La primera respuesta es la huida, pero esta cambia radicalmente si el animal se ve acorralado: entonces vuelve grupas y arremete contra su atacante. Ante la ausencia de vías de escape, tal y como ocurre en una plaza de toros, la única oportunidad de supervivencia del animal es el ataque. Si a eso sumamos el estrés acumulado por el animal durante el la captura en el campo, el transporte, encierro, salida a una plaza donde cientos de personas le rodean y hacen ruido… la respuesta agresiva es más que razonable. Esto es lo que aprovecha el negocio del toreo (pues únicamente de negocio y dinero estamos hablando) en su beneficio. Y esto último no es afirmación baladí, si no, os invito a leer de primera mano la descripción que ofrece Francisco González Ledesma en su artículo “La memoria del llanto”.

Como la cosa no termina aquí, y el presunto periodista (ya cuestiono hasta esta circunstancia, cuando las faltas de ortografía que comete son numerosas y parece más interesado en suscitar polémica que en debatir o informar, cual si de un personaje protagonista de ciertos programas televisivos se tratase) parecía aferrarse al sector de la ciencia que más le interesaba para, por falta de estudios al respecto, afirmar que el toro no siente dolor, pensé escribir esta entrada para recoger algunos puntos de reflexión y referencias a estudios sobre el comportamiento del toro.

¿Cómo saber si el toro siente dolor? No es posible sentir el dolor de los otros, sean humanos o no. Sabemos que alguien siente dolor porque así nos lo expresa o porque observamos sus reacciones ante el mismo, que pueden ser similares a las nuestras. Si nos cortamos con un cuchillo o nos quemamos con aceite hirviendo retiramos la mano de inmediato y pueden darse expresiones de dolor como lanzar un grito o el llanto. Si sufrimos una luxación o una púa se clava en nuestro pie cojeamos. Si el toro tiene una herida en la pata también cojea, como lo hacía Platero al comienzo de la entrada.

Dejando esta escena literaria a un lado, a menos que concibamos que un supremo creador nos ha hecho de la nada, distintos a todo lo vivo, es decir, a menos que abracemos al creacionismo y demos de lado las evidencias que los estudios en Paleontología o en Biología han puesto ante nosotros, hemos de admitir que el ser humano (Homo sapiens sapiens) es un homínido, por tanto del Orden de los Primates, Clase Mamíferos, Filo Cordados y Reino Animal. El toro bravo (Bos taurus) es un bóvido del Orden de los Artiodáctilos, Clase Mamíferos, Filo Cordados y Reino Animal. Por tanto, compartimos no solo una historia evolutiva sino un buen trecho del camino en común. Todos los vertebrados compartimos un sistema nervioso con idéntico origen y funciones comunes que, entre otras, comprende la de actuar como sensor para evitar daños que pongan en peligro la supervivencia del individuo. El dolor constituye, por tanto, una señal de alarma de que algo malo está ocurriendo y existe, que se sepa, en todos los cordados. Tanto es así, y tan similar ha de ser el desarrollado sistema nervioso de los mamíferos que, tras ser sometido a estudio, buena parte de los descubrimientos realizados sobre animales han encontrado una aplicación práctica en los humanos. ¿Es posible que la relación sea, en términos matemáticos, únicamente inyectiva? ¿No es asumible una cierta biyectividad basada en los resultados de muchos de estos experimentos, similares cuando son efectuados sobre diversas especies?

En el campo de la neurociencia uno de nuestros científicos destacados fue el neurofisiólogo malagueño José Manuel Rodríguez Delgado, fallecido hace solo unos meses. Trabajó en EEUU (Universidad de Yale) y España (UAM, centro Ramón y Cajal), y fue un pionero en su campo. Uno de sus experimentos más conocidos fue el control de un toro de lidia mediante una serie de electrodos implantados, y durante toda su vida estudió los efectos terapéuticos de la estimulación cerebral para el tratamiento del dolor y diversas enfermedades.

La ciencia a día de hoy aún no ha descubierto cómo siente el dolor un animal mas sí los mecanismos que este desencadena. Los estudios en neurociencia se acercan cada vez más al conocimiento (y reconocimiento) del dolor en animales. Así, la International Brain Research Organization, durante el 8º IBRO World Congress of Neuroscience celebrado a mediados de julio en Florencia, presentaba un artículo titulado “Do animals feel pain in the same way as humans?” donde concluyen:

Animals used in pain research are still often tested only for simple physical responses, such as reflex withdrawal, or basic changes in behaviour. But in more recent studies, rats have been trained to recognise the reward “of pain relief. Now new approaches are emerging that attempt to measure some aspects of cognitive processing of pain, such as facial expression which can be identified in mice on the mouse grimace scale”. The results of these types of investigations contribute to growing evidence that suggests that the experience of pain in animals shares some similarities to pain in humans.

“With more knowledge of how animals feel about pain, will be able to conduct research much more effectively and more humanely in the future, which is better for the animal and better for science,” said Professor Flecknell.

Algo en común debemos tener con los toros y no es la suspicaz cornamenta. Si nos sentimos atacados y sin salida, respondemos con el ataque, si un filo cortante penetra nuestra piel sangramos y mostramos una expresión que llaman de dolor, y si somos heridos repetidamente cometemos la estulticia de morirnos.

Para saber más:

Nota:

Gracias a quienes me habéis echado una mano, especialmente con la bibliografía. Todo el mérito de la entrada es vuestro, y cualquier incorrección, por supuesto, no es más que un una manifestación de mi mal hacer.  Espero y deseo que, con sus defectos, os resulte interesante.

Actualización (16/12/2011):

Se ha descubierto que la rata topo desnuda o heterocéfalo, un roedor conocido por su vida subterránea y por su comportamiento eusocial similar al de las colonias de hormigas o termitas, no presenta reacciones de dolor ante el ácido. Un estudio más sobre la presencia de dolor en animales que viene a corroborar cuanto afirmaba en el artículo. En conclusión, y para algunos: «si no sabes torear, Manolete, “pa” qué te metes».

La noticia, en ABC y en Público.

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