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Algunas de las escasas estalactitas de la Cueva del Tesoro.

Algunas de las escasas estalactitas de la Cueva del Tesoro.

Las despuntas de tierra ó cabos que abrazan reí seno de Málaga son por el lado de oriente el Cantal, ó los Cantales , y por el occidente el de Torremolinos. En él hay una cueva en donde se dá por cierto, que estuvo escondido ocho meses Marco Craso en tiempo de la guerra civil de Mario y Cinna hasta despues de la muerte de este.

Ya le considero á V, un poco impaciente porque le diga algo acerca de este suceso y tal vez V., con nuestro buen amigo me formarían una querella si me lo dexasé en el tintero. Pues crea V. que no estoy para quebrármela cabeza, y así suplirá la traducción que hizo Ambrosio Morales del Filósofo Griego Plutarco y que es lá siguiente.

Viage de España, o Cartas en que se da noticia de las cosas mas apreciables y dignas de saberse, que hay en ella, de Antonio Ponz. Tomo XVII, Carta Quinta, 114-115.

La cueva a la que se refiere Antonio Ponz es la Cueva del Higuerón, llamada así por la higuera que crecía en su entrada y conocida en la actualidad por el nombre de Cueva del Tesoro. Se ubica en el término municipal del Rincón de la Victoria, en Málaga, hallándose sobre uno de los cantales que asoman al mar Mediterráneo en esa parte de la costa en la forma de pequeños acantilados de roca caliza proveniente del jurásico.

Desde siempre me han encantado las cuevas, lugares donde resuena el eco de nuestras pisadas junto al de las gotas de agua que filtran sus paredes, hábitat de singulares especies de artrópodos y quirópteros y refugio de la humanidad desde tiempos inmemoriales. Precisamente este verano visitaba la cueva que nos ocupa, y ayer, estudiando la asignatura de Medio Físico, me dije que por qué no os hablaba un poco sobre ella. ¿Vamos allá? Encended, pues, los frontales y allá vamos.

El Cantal, lugar donde se encuentra el complejo subterráneo de la Cueva del Tesoro, se originó por la sedimentación de material calizo en una cuenca de sedimentación submarina en la que existían filitas. Posteriormente, los cambios isostáticos provocaron un plegamiento y alzamiento de la caliza y los materiales silíceos hasta hacerlos emerger de las aguas, y fue a partir de ese momento cuando comenzó a producirse la erosión de la caliza, permitiendo el afloramiento de los materiales silíceos. Por último, nuevos movimientos hicieron emerger los terrenos calizos de los extremos de la plataforma de sedimentación, que formaron las escamas calizas de El Cantal y de Comares. Como resultado de estos procesos geológicos, nos encontramos ante una de las tres únicas cuevas de origen marino visitables en el mundo, y la única de Europa.

Algunas de las curiosas formas que creó en mar en la cueva.

Las curiosas formas con que esculpió el mar el interior de la cueva.

Los ecos de hechos históricos y leyendas resuenan en las paredes de la cueva. Según narra Cecilio García de la Leña (seudónimo de Cristóbal Medina Conde) en Conversaciones Históricas Malagueñas, la cueva acogió en el año 86 a. C. a Marco Craso durante ocho meses, cuando huía de la represión de Cayo Mario y Cinna contra los optimates. Sin embargo, no fue el único ser humano que encontró refugio en ella, ya que se han encontrado numerosos restos arqueológicos, que van desde huesos humanos y de animales, instrumentos líticos (que se remontan desde el Musteriense al Magdaleniense) y pinturas rupestres (particularmente en la Cueva de la Victoria, ubicada en el mismo cantal pero actualmente no visitable) hasta cerámica vidriada árabe del siglo XII.

Precisamente de esta época proceden unas monedas almorávides, de la época de Yusuf ibn Tasufin, y que son las protagonistas de la leyenda que ha dado finalmente nombre a la cueva. El tesoro en cuestión pertenecería a los cinco reyes de la dinastía almorávide, cuyo rastro se perdió y, según Fray Agustín de Milla y Suazo, en el manuscrito Historia Eclesiástica y Secular de Málaga y su Obispado ubicaría en la Cueva del Higuerón el lugar de enterramiento del tesoro, que estaría protegido por un dragón u otro fantástico animal. En la obra citada anteriormente, Conversaciones Malagueñas, se indica que 17 hombres valerosos se introdujeron en la cueva para buscar el tesoro, y salieron aterrados por la visión de “la figura de un animal extraordinario, que algunos à pesar de su miedo, y perturbación de los sentidos, calificaron de Caiman, ú otro animal semejante”.

Estuviera fundada o no en hechos reales, lo cierto es que la leyenda trascendió hasta el punto de que el suizo Antonio de Nari pasó varios años en las cuevas buscándolo, realizando excavaciones y voladuras hasta que una de ellas le costó la vida en el pozo que hoy lleva su nombre. Por otra parte, el profesor Manuel Laza Palacio, que dedicó buena parte de su existencia al estudio de la Cueva del Tesoro y fue copropietario de la misma, halló las seis monedas almorávides que mencionaba anteriormente, aunque el tesoro en cuestión no ha sido localizado hasta la fecha.

Virgen del Pilar en la Sala de la Virgen

Aunque por la distancia y la escasa luminosidad no se aprecia demasiado bien, he aquí la Virgen del Pilar que encontramos dentro de la sala que lleva su nombre.

Una visita a la cueva nos desvela un entramado de salas que apenas presentan desnivel, salvo el de acceso a la primera de ellas, la Sala de la Virgen, llamada así en honor a la Virgen del Pilar. Laza Palacio descendió allí por vez primera el 12 de octubre de 1951, por lo que una figura de dicha Virgen preside la estancia desde una oquedad cercana al techo.

Sala de los lagos.

De las diversas salas que la componen, destacan la de los lagos, que aparecen formados por filtración del agua de lluvia.

Otra vista de la sala de los lagos.

Como puede observarse, la cueva presenta demasiados elementos arquitectónicos, buscando la accesibilidad pero dañando de forma acusada el entorno.

Otra de las salas más interesantes es la del águila, que recibe su nombre de una roca de curiosa morfología que recuerda la figura de una de estas rapaces, y que cuenta con algunas pinturas rupestres y sedimentos marinos.

Sala del águila

El águila parece dispuesto a lanzarse a la captura de alguna pieza.

De la Sala del águila  pasaremos a la de del altar fenicio a Noctiluca, diosa de la fertilidad, la vida y la regeneración. Según palabras de Laza Palacio:

Cuando tras penosa excavación pudimos penetrar en las recónditas salas del fondo de la cueva del Higuerón o del Suizo, pude advertir que junto a una extraña figura de piedra caliza, que aparenta la figura de una mujer envuelta en un manto, con un gran ojo circular que podría ser la cabeza, aparecía en el suelo una gran mancha grisácea, parecían cenizas. Tomé muestras que fueron analizadas por mi hermano el Dr. Modesto Laza, que dictaminó que se trataba de fosfato de cal; es decir, aquellos polvos grisáceos eran cenizas de huesos. A los pies de aquella figura de piedra de forma tan extraña se presenta también una especie de altar bicorne, desde luego obra espontánea de la erosión natural, que le ha dado esa forma como de media luna en aquel saliente de piedra.

Manuel Laza Palacio, revista Gibralfaro, 1972.

Altar a Noctiluca.

Altar a Noctiluca.

La visita a la cueva se hace breve, ya que su recorrido es de apenas medio kilómetro, aunque hay más de 1.500 metros que siguen estudiándose en la actualidad. Lamentablemente, en algunos aspectos la gestión deja que desear, como en el caso de la cantidad excesiva de elementos arquitectónicos que han ido incorporándole, la continua presencia de fuentes de iluminación que provocan la aparición de algas (me sorprendió ver cómo la persona encargada de guiar la visita no decía nada a unos niños que sacaban fotografías con flash, y tuvo que ser mi pareja quien les sugiriera que dejasen de hacerlo, enseñándoles los estragos que crea la luz en estos ambientes cerrados y húmedos), e incluso la celebración en su interior de conciertos y otros actos culturales, lo que conlleva la emisión de CO2 de las personas que visitan la cueva en estos actos, y la necesidad de iluminación adicional.

Algas en la Cueva del Tesoro.

El efecto de la luz y la humedad en las paredes de la cueva: las algas se multiplican por doquier.

En cualquier caso una visita más que recomendable si pasáis por Málaga y queréis conocer algo más allá que las playas que le dieron fama años atrás.

Visitantes a la Cueva del Tesoro

Visitantes contemplando la "Sala del volcán".

Actualización a 21/11/2011: En prensa hablan sobre el mal estado de la cueva. “Cueva del Tesoro: diez años de dejadez”, en La Opinión de Málaga.

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