Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘África’

Haz turismo…

No es cosa de risa, pero siempre que me hablan de piratas mi memoria evoca al magnífico señor Threepwood.

No es cosa de risa, pero siempre que me hablan de piratas mi memoria evoca al magnífico señor Threepwood.

En los últimos meses se viene repitiendo la misma noticia una y otra vez (no, voy a hablar de la crisis, ni de las ideas de dudosos resultados positivos que están poniendo sobre la mesa el Gobierno o la oposición para sacar al país de la misma). “Piratas somalíes secuestran un barco de nacionalidad pongaaquílaqueguste y solicitan un rescate de nosécuantos millones de dólares”. Por supuesto, y en descargo de lo que vendrá a continuación, he de aclarar que no justifico ni comparto dichas acciones delictivas, y que nada me gustaría más que no siguieran produciéndose día tras día. Sin embargo, como habréis comprobado si seguís habitualmente las entradas que escribo para el blog, me gusta buscar el porqué de las cosas, los motivos que subyacen bajo las acciones violentas a que me refiero y cuestionar, siquiera un poco, lo que los medios de comunicación tienen a bien presentarnos como si de una verdad absoluta se tratase.

Lo primero que llama la atención de estas actuaciones es que se producen por parte de grupos armados provenientes de un país desestructurado por la guerra civil que viene sufriendo desde hace casi dos décadas. A raíz de este conflicto armado, las costas somalíes han permanecido sin vigilancia durante un periodo dilatado, que ha permitido la aparición de piratas que surcan sus aguas impunemente. Pero ¿son estos piratas, que van a la caza y captura de barcos, los verdaderos instigadores del problema? Teniendo en cuenta la historia social y política de África, su reiterada colonización por parte de otros países que han buscado explotar sus recursos a lo largo de los siglos y, por último, la dudosa moralidad de que rige la sobreexplotación de los mares por parte de los pesqueros de muchos países, me cuestionaba hasta qué punto en Somalia estarían confluyendo todas estas variables para formar el caldo de cultivo que necesitarían los piratas para reproducirse.

Dejemos por el momento a un lado a estos piratas y centrémonos en los valores económicos que puede aportar un país que, a causa de la guerra, tiene a su población sumida en la más acuciante pobreza. Por un lado, el negocio más obvio es la venta de armas al ejército y la guerrilla del país. Las armas que occidente desecha son útiles como moneda de cambio con estos países: “Toma mi Kalashnikov y dame tu coltán.” “¡Oferta! Este reluciente Cetme a cambio de un puñado de diamantes y el marfil de unos cuantos colmillos de elefantes.” En el caso que nos ocupa, EEUU vendió numeroso armamento al gobierno somalí y al etíope, al que instó finalmente para ocupar Somalia.

Otro aspecto interesante a la hora de acercarse a un país en guerra es comprobar qué recursos tiene que podamos explotar directamente, como es el caso de los caladeros somalíes. A poco que escuchemos las noticias, nos daremos cuenta de que la queja máxima de los pesqueros de nuestro país es la falta de peces. No resulta de extrañar si tenemos en cuenta que el 80% de los caladeros mundiales se encuentran sobreexplotados, y el 30% de las especies marinas por debajo del límite biológico de seguridad (es decir, con una alta probabilidad de entrar en la zona de peligro de extinción, cuando no estén ya cerca de extinguirse). Así las cosas, ¿qué mejor oportunidad de llenar las bodegas que expoliando los caladeros de pesca de un país cuya costa no está vigilada? Ante esto, cabría preguntarse quiénes son realmente los piratas que surcan las aguas somalíes. Por ejemplo, el barco del que más se oye hablar estos días, el “Alakrana”, estaba lejos de la zona considerada segura, a unas 800 millas, y aproximadamente a 400 de la costa.

Hoy mismo escuchaba en la radio que tres pesqueros españoles han sido apresados por las autoridades de Guinea Bissau acusados de repostar combustible en alta mar mediante el procedimiento de “bunkering”, es decir, trasvasar combustible desde un barco cisterna (generalmente barcos antiguos, que se usan en exclusiva con este fin), una práctica irregular que suele provocar vertidos contaminantes en las aguas, y que elude el pago de las tasas correspondientes al repostaje en un muelle, donde se cuenta con las medidas de seguridad necesarias. Aunque no se trata de un incidente pesquero, traigo la noticia a colación porque me parece significativa respecto al hecho de que, en general, no somos nada cuidadosos con el entorno, especialmente si es “el de otros”, y hacemos gala en todo momento de la picaresca que nos lleva, como es este caso, a vulnerar el espacio marítimo de otros países (se produjo a 80 millas de la costa, pero el alcance de la jurisdicción es de hasta 200) y meternos en un buen lío.

Un dramático ejemplo de la sobreexplotación de recursos es la que refleja la película “La pesadilla de Darwin”, donde la perca del Nilo se convierte en el hilo conductor de una realidad que no dejará de existir por cerrar los ojos. Volveré otro día a esta interesante película documental dentro de una nueva sección que quiero iniciar en el blog, pero no quería dejar de citarla aquí.

Por último, otro de los usos que podemos dar a un país africano en guerra es el de vertedero. Entre tanto caos, ¿quién se va a preocupar si dejamos por allí algún que otro barril de dudoso contenido? Tal y como denuncia el presidente de Ruanda, Paul Kagame, en Costa de Marfil o en Somalia se están acumulando residuos nucleares, vertidos por países occidentales.

Así, cuando se produce una captura de algún pesquero por parte de los piratas somalíes, que en muchos casos (que no todos) están estructurados dentro de grupos organizados y armados, verdaderas mafias de la piratería, me pregunto qué estará haciendo ese barco allí, y hasta qué punto podemos seguir atribuyéndonos (y nos incluyo a todos, como miembros de los países de un Primer Mundo narcisista y egoísta) derechos de corte imperialista sobre los recursos de otros países cuando hemos esquilmado los propios. Porque si injustificable es el secuestro de los barcos, no lo es menos el saqueo de la dignidad a la que sometemos a estos países.

Para escribir la entrada he querido, claro está, contrastar fuentes y corroborar lo acertado o no de los pensamientos que me asaltaban respecto a estos hechos. En la búsqueda me he encontrado con algunos textos que probablemente lleguen a explicarlos mejor que yo, y además algunos vienen narrados de personas que se han enfrentado a los mismos de primera mano. Uno de los que me ha parecido más interesantes es el blog Viaje a la Guerra, del reportero Hernán Zin, cuyas entradas sobre Somalia y los piratas os dejo aquí enlazadas. Ah, por supuesto, el título de la entrada es una alusión directa a la conocida canción de Celtas Cortos.

Read Full Post »