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Archive for 6/05/11

Da comienzo la campaña electoral. Bildu concurre finalmente a las elecciones tras la decisión del Constitucional y algunos políticos, desde su parcial retiro, nos recuerdan que hay espacio para la esperanza: no todos son unos corruptos y gente como Anguita, coherente con sus principios y sin hacer ostentación de sus decisiones, permiten pensar así.

Desgraciadamente la que debería ser la norma es la excepción a la regla. No hizo sino comenzar la campaña electoral y ya estoy cansado de ellos, así que el día en que consigamos que sean prescindibles la Humanidad habrá dado un gran paso adelante. Pero, ¿cuándo?

Thoreau decía en su ensayo Desobediencia civil que

Creo de todo corazón en el lema “El mejor gobierno es el que tiene que gobernar menos”, y me gustaría verlo hacerse efectivo más rápida y sistemáticamente. Bien llevado, finalmente resulta en algo en lo que también creo: “El mejor gobierno es el que no tiene que gobernar en absoluto”. Y cuando los pueblos estén preparados para ello, ése será el tipo de gobierno que tengan. En el mejor de los casos, el gobierno no es más que una conveniencia, pero en su mayoría los gobiernos son inconvenientes y todos han resultado serlo en algún momento. Las objeciones que se han hecho a la existencia de un ejército permanente, que son varias y de peso, y que merecen mantenerse, pueden también por fin esgrimirse en contra del gobierno. El ejército permanente es sólo el brazo del gobierno establecido. El gobierno en sí, que es únicamente el modo escogido por el pueblo para ejecutar su voluntad, está igualmente sujeto al abuso y la corrupción antes de que el pueblo pueda actuar a través suyo. Somos testigos de la actual guerra con Méjico, obra de unos pocos individuos comparativamente, que utilizan como herramienta al gobierno actual; en principio, el pueblo no habría aprobado esta medida. El gobierno de los Estados Unidos ¿qué es sino una tradición, bien reciente por cierto, que lucha por proyectarse intacta hacia la posteridad, pero perdiendo a cada instante algo de su integridad? No tiene la vitalidad y fuerza de un solo hombre: porque un solo hombre puede doblegarlo a su antojo. Es una especie de fusil de madera para el mismo pueblo, pero no es por ello menos necesario para ese pueblo, que igualmente requiere de algún aparato complicado que satisfaga su propia idea de gobierno. Los gobiernos demuestran, entonces, cuán exitoso es imponérsele a los hombres y aún, hacerse ellos mismos sus propias imposiciones para su beneficio.

La participación ciudadana es vital para llegar a una democracia más efectiva. Sin embargo, ¿estámos preparados los ciudadanos para dar un paso tan grande? ¿O será escapar de la sartén para caer al fuego? Lo que está claro es que si seguimos en sus manos estaremos completamente vendidos. En el y al mercado.

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