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Archive for 15/10/09

Si hay un aspecto medioambiental que podríamos decir que está de moda es el del cambio climático (o calentamiento global, pues a día de hoy podríamos considerarlos como términos equivalentes), y no resulta de extrañar ya que de la evolución del clima depende el futuro de la vida sobre el planeta. Personalmente, veo algunos riesgos subyacentes en la popularización de esta problemática, entre los que destaca el enmascaramiento o, simplemente, el desconocimiento, de otros problemas igualmente importantes, como la pérdida de la biodiversidad o la crisis energética y alimentaria, entre otros. Si bien es cierto que todos estos están interrelacionados, no debería tenderse al reduccionismo en la información que se ofrece a la ciudadanía cuando se habla del cambio climático, ya que de hacerlo así podría entenderse que la solución pasa por contaminar menos para poder hacerlo durante más tiempo, en lugar de comprender que no podemos seguir con este ritmo de expansión sin dañar irremisiblemente el equilibrio natural del planeta. Dicho lo cual, y habida cuenta que hoy se celebra el Blog Action Day 2009, centrado este año en el cambio climático, voy a intentar dar una visión global y sencilla (espero) del problema, incidiendo en algunos aspectos que suelen suscitar controversia o dudas entre la gente de pie (es decir, entre quienes tenemos, aunque no sepamos verlo, capacidad para cambiar el rumbo de la Historia).

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El cambio climático es un tema que suscita todo tipo de controversias y que, a día de hoy, aún cuenta con detractores que niegan su existencia y, de paso, su evidencia. Se suele argumentar en estos casos que el clima terrestre es un sistema dinámico, que sufre alteraciones a lo largo del tiempo. En esencia, esta afirmación es correcta, pero debemos tomarla con cuidado. Si hablamos de cambio climático como un fenómeno natural estaremos hablando, salvo que intervengan cataclismos de enormes dimensiones, de cambios que se producen a largo plazo y son constatables, por tanto, en tiempos geológicos. Hablamos por tanto de miles e, incluso, millones de años. De ahí que las alteraciones que está sufriendo el clima, y que se están manifestando especialmente en el último siglo, sean de lo más preocupantes ya que todo indica que estarían producidas por la actividad del ser humano sobre el planeta.

Lo primero que debemos tener en cuenta cuando hablamos del cambio climático es que no lo estamos haciendo de meteorología en sentido estricto, o no al menos “del tiempo que hará mañana”. Siempre han existido tormentas tropicales, tornados y maremotos, y que algunas poblaciones se vean afectadas en mayor medida por estos fenómenos naturales es también consecuencia de la mayor dispersión de nuestra especie sobre el planeta, ocupando zonas de especial peligro o más expuestas a esta climatología adversa. De aquí no podemos inferir que existe un cambio climático, pero sí de la especial virulencia y frecuencia con que se están presentando estos fenómenos en las últimas décadas. Este incremento en la frecuencia y lo extremo de los acontecimientos atmosféricos a que nos referimos sí que son una de las consecuencias que traería aparejadas un cambio en el clima del planeta. El incremento de la temperatura (otra variable cuantitativa cuyo crecimiento ha sido medido) provoca una mayor evaporación del agua, lo que conlleva a mayores periodos de sequía en algunas zonas del planeta y un incremento (en número e intensidad) de las tormentas en otras regiones. La primera de las situaciones produce una pérdida de la cubierta vegetal y, si ésta se encuentra degradada, las lluvias intensas provocan un incremento de la erosión y una pérdida de suelo fértil difícilmente reemplazable.

Este incremento de las temperaturas también acarreará graves problemas costeros, debido a la subida del nivel del mar. Ante esto, nuestro particular escéptico argumentará que dado que Arquímedes demostró que “todo cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido estático, será empujado con una fuerza ascendente igual al peso del volumen de fluido desplazado por dicho cuerpo”, lo que quiere decir que si el hielo de los polos se derrite, el nivel del mar debería permanecer estable, e incluso descender (y esto no lo dice nuestro amigo, pero me adelanto yo) ya que el volumen del hielo es mayor que el del agua en estado líquido. Sin embargo, nuestro querido escéptico parece olvidar que gran parte de las masas polares no descansan sobre el mar, sino en la propia masa continental, y que habría que añadir el efecto de la dilatación del agua de los océanos y la consiguiente alteración de las corrientes oceánicas y sus efectos sobre la vida en los mares.

Sin embargo, hay teorías que indican que este calentamiento global podría desembocar en un enfriamiento generalizado, debido a la alteración de las corrientes marinas, y en una nueva era glacial. ¿Es esto malo? En alguna ocasión he afirmado que la tendencia del planeta en la actualidad debería ser la del enfriamiento, y que es esta tendencia, junto al fenómeno del oscurecimiento global (que también habría que tener en cuenta respecto al control de las emisiones de CO2 que llevamos a cabo de forma indiscriminada) podrían estar conteniendo la subida de las temperaturas en el planeta. Es decir, que nuestra propia actividad podría estar enmascarando los efectos del cambio climático que estamos induciendo en la Tierra. Volviendo a la hipótesis de que el calentamiento global lleve al planeta a una glaciación, y aunque esa fuera la dinámica esperada de la evolución del clima, que ocurriera esto no debería constituir un motivo para alegrarnos, sino uno para reflexionar sobre las imprevisibles consecuencias que tienen nuestras acciones sobre un sistema tan complejo (a la par que apenas comprendido por el hombre) como es el del clima del planeta Tierra.

Podríamos entrar en otras consideraciones, como las consecuencias del cambio climático y cómo llevará a la merma de la biodiversidad del planeta, afectará a la disponibilidad de agua potable (recordemos que esta supone menos del 3% del agua del planeta), provocará problemas en a las ciudades costeras, dañará ecosistemas vitales para las aves como son los humedales, alterarán los ciclos de los cultivos y los bosques… En resumen, se modificarán sustancialmente las condiciones de vida sobre la Tierra, y se reducirá como sólo ocurrió durante las pasadas extinciones la riqueza biológica que alberga.

Termino ya, deseoso de que planteemos un enriquecedor debate en torno al tema, y pensativo sobre futuras entrada que pudieran profundizar en alguno de los aspectos resaltados anteriormente. Os dejo con una serie de referencias en las que se trata el tema y que amplían e ilustran algunas de las problemáticas que conlleva el cambio climático.

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